domingo, 25 de septiembre de 2016

Crítica: Nunca apagues la luz - Ligths out

Título: Nunca apagues la luz - Lights out
Año: 2016
Género: Terror 
Duración: 81 min.
Director: David F. Sandberg
Guión: Eric Heisserer según el cortometraje de Sandberg
Música: Benjamin Wallfisch
Interpretes: Teresa Palmer, Gabriel Bateman, Alexander DiPersia, Maria Bello, Billy Burke, Alicia Vela-Bailey, Andi Osho, Rolando Boyce, Maria Russell, Amiah Miller
Nota: 3
Sinopsis: Cuando su hermano pequeño Martin vuelva a sentir el mismo miedo que hizo que Rebecca huyera de casa, está se volcará en ayudarle y alejarle de su madre.






Crítica:
La transformación de un cortometraje en largometraje es un hecho cuando menos traumático. Una historia o una anécdota puede funcionar perfectamente en un formato de duración reducida, pero a la hora de construir unos personajes con fuerza, una historia que haga suya dicha anécdota (Y no al revés) esta puede acabar perdiendo todo su potencial. Si esta idea pudo apreciarse claramente en ‘Mamá’ de Andrés Muschietti, ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) de David F. Sandberg refuerza todavía mas este hecho, remarcando que si se quiere alargar un cortometraje a una duración mas o menos estándar es necesario que la historia envuelva a la idea original y no al revés. Por desgracia al ver la cinta de Sandberg el espectador podrá observar que a partir del cortometraje original se ha intentando construir una historia y no ha sido la historia la que ha hecho suya la idea del cortometraje en la que se basa y desde ese punto de vista todo en ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) resulta demasiado forzado llegando incluso a momentos donde las escenas en lugar de transmitir algún tipo de miedo o tensión en el espectador solo consiguen arrancarle una sonrisa o directamente alguna carcajada. (Obviamente no todos los cortometrajes se han visto afectados por este mal casi endémico. ‘Saw’ de James Wan, productor de ‘Lights out’, ‘Frankenweenie’ de Tim Burton o ‘Número 9’ – ‘9’ de Shane Acker son tres ejemplos de que creando buenas historias y personajes con fuerza se pueden rodar grandes e interesantes películas)
Tras dormirse en el colegio (No, por mucho que esta idea pueda remitirnos a 'Pesadilla en Elm Street' - 'Nightmare on Elm Street'-, la cinta de Sandberg no se acerca, ni esa es su intención, a lo mostrado por Wes Craven en su mítica cinta) Rebecca la hermana de Martin irá a recogerlo debido a la imposibilidad de contactar con su madre. Al descubrir esta que su hermano pequeño está sufriendo los mismos miedos que le obligaron a ella a huir de su casa y abandonar a su familia, Rebecca intentará ayudar a Martin y plantar cara a su madre y a su extraña amiga Diana. Al leer la sinopsis de esta película y ver la forma en la que Eric Heisserer ha construido a sus personajes principales (Rebecca interpretada por Teresa Palmer y Alexander DiPersia, esa especie de copia barata de Edgar Ramirez en ‘Libranos del mal’ –‘Deliver us from evil’) es absolutamente imposible no pensar en ‘Mamá’ de Andrés Muschietti y ‘The Babadook’ de Jennifer Kent. Tras el éxito de ‘The Purge: La noche de las Bestias’ (‘The Purge’), James DeMonaco rodó solo un año después su secuela ‘Anarchy: La noche de las Bestias’ (‘The Purge: Anarchy’) algo que se notó en un flojo guión que mezclando elementos propios de ‘Objetivo: Londres’ (‘London has fallen) prácticamente sirvió como base para rodar la tercera parte de la saga (‘Election: La noche de las Bestias’ –‘The Purge: Election year’-), esa misma sensación de precipitación en la construcción de la historia se observa en ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) llevando al espectador a pensar que Heisserer ha tomado prestados demasiados elementos de otras películas en especial de la ya citada ‘Mamá’. La cinta de Muschietti y la de Sandberg comparten la misma base, el mismo esqueleto y por momentos las mismas ideas y los mismos personajes.
Recordemos brevemente la historia de la cinta de Andrés Muschietti. Cinco años después de que su hermano gemelo matara a su ex-mujer y huyera con sus dos hijas, Lucas Desange (Nikolaj Coster-Waldau) se hará con la custodia de sus sobrinas después de que estas aparezcan en una cabaña aislada en medio del bosque. Lo que parece ser un nuevo comienzo para la familia se convertirá en una autentica pesadilla cuando este descubra que las dos niñas han traído con ellas una extraña presencia, una presencia que las ayudó durante el tiempo que estuvieron aisladas en la cabaña. Cualquier espectador podrá observar los claros paralelismos existentes entre ambas cintas: Tanto en ‘Mamá’ como en ‘Nunca apague las luz’ volvemos a encontrarnos ante la idea de un adulto que se ha de hacer cargo de uno o varios niños pequeños que por diversos motivos están siendo acosados por un fantasma. Si en la cinta de Muschietti, el padre de estas asesina a su madre (Y a varios compañeros de trabajo), en la de Sandberg es el espíritu con fotofobia el que acaba con la vida del padre del protagonista. De una manera u otra volvemos a estar ante la idea de que los jóvenes protagonistas han sufrido una mas que traumática perdida de alguno de sus progenitores.
Parece ser una norma que en el cine de terror actual alguno de los personajes tenga que tener un aspecto gótico, siniestro o similar y ‘Nunca apagues la luz’ hace suya esta idea. Si en ‘Mamá’ nos encontrábamos con Annabel Moore, personaje interpretado por Jessica Chastain, si en ‘El bosque de los suicidios’ (‘The Forest’) el director nos mostró a la hermana gemela de la protagonista cuya desaparición servía para justificar el desastre generalizado de la película, en ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) tenemos a Rebecca y su novio Bert. Por si la gran cantidad de dibujos siniestros y de calaveras no reforzaran la idea acerca del aspecto siniestro de la chica, Sandberg se dedica a situar ciertos objetos y/o elementos en determinadas escenas para que este hecho no se le pase por alto al espectador. Cualquier aficionado a observar este tipo de detalles verá en casa de la protagonista por ejemplo y sin ningún problema al menos dos tomos de la novela gráfica ‘Sandman’ de Neil Gaiman. Es ya en la creación de Rebecca cuando todo nos empieza a chirriar, cuando las piezas del engranaje que es la historia de esta película no están engrasadas lo suficiente y hace que todo se mueva provocando un ruido que se le mete al espectador en lo más profundo del cerebro. Eric Heisserer muestra a una mujer traumatizada por todos aquellos hechos que vivió cuando era pequeña, traumatizada por las constantes depresiones que sufría (Y sufre) su madre, por la forma en la que su padre las abandonó y por el hecho de que un espíritu venido del más allá la atormentó durante su infancia. Sorprende que estas ideas sirvan para justificar el miedo al compromiso por parte de Rebecca (La coraza que esta se construye ante un nuevo abandono: Establecer una distancia emocional con su pareja) pero no para entender porqué esta tiene toda su casa llena de dibujos de calaveras y demás pinturas de la misma índole. Si, Rebecca fue una chica que tuvo que huir de su casa porque la amiga del más allá de su madre la acosaba siendo niña y que mejor para estar tranquila y olvidar sus traumas infantiles que rodearse de calaveras. Todo muy lógico, todo muy zen.
Esta idea que podría no ser mas que una simple anécdota demuestra el autentico despropósito del guión que Sandberg tiene entre manos. Nada funciona en la historia escrita por Heisserer, por mucho que el espectador tenga la sensación de estar ante una nueva aproximación a lo que hizo Jennifer Kent en su notable ‘The Babadook’, el guionista se muestra demasiado torpe para desarrollar esta posible parte de la historia. La cinta de Kent narraba la traumática relación entre una madre (Essie Davis) y su hijo (Noah Wiseman) lo que sumando a la extraña presencia de un extraño monstruo que los acecha llevará a ambos (Sobre todo a ella) al límite de la locura. Tanto ‘The Babadook’ como ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) muestran a una madre con graves problemas mentales (En el caso de la cinta de Kent esta es incapaz de superar la perdida de su marido culpando a su hijo de ello, en el de la película de Sandberg, el personaje interpretado por Maria Bello que tras la sorprendente ‘Demonic’ parece haberle cogido el gusto a eso de trabajar en películas producidas por James Wan, sufre constantes depresiones desde que era pequeña) y en ambos casos se plantea la misma idea acerca de si aquellos problemas que padecen las madres acabaran afectando a los hijos. Si el mayor error en ‘The Babadook’ fue venderla como una película de terror (La cinta de Kent es un drama con muchos puntos en común con ‘Carretera Perdida’ – ‘Lost highway’- de David Lynch) lo que derivaba en que muchos espectadores no acabaran por entender el final de la película, el de ‘Nunca apagues la luz’ es la falta de indefinición de la historia. Que Diana pueda ser o no el Babadook de Sophie (Maria Bello) es algo que ni nos preocupa ni nos acaba por interesar.
La estructura de ‘Nunca apagues la luz’ no puede ser mas típica y tópica. Tras una interesante escena inicial (Los paralelismos entre la película de Sandberg y otras cintas no se quedan simplemente en los ya comentados. La manera elegida por el director para rodar este momento y el plano final del mismo hace que muchos espectadores puedan pensar en el inicio de la notable ‘It follows’ de David Robert Mitchell. Además el hecho de situar esta escena en un almacén lleno de maniquíes nos remite directamente tanto al ‘Maniac’ de William Lusting y como a su remake dirigido por Franck Khalfoun –Si, el mismo que dirigió esa lamentable cinta titulada ‘I-Lived’- y al terrorífico anuncio de la lotería nacional de las pasadas navidades), el director y el guionista plantean el conflicto central de la película (El monstruo que acecha a los distintos miembros de la familia) para pasar a la rutinaria investigación usando para ello los ficheros de diversos hospitales para averiguar quién es esa extraña presencia (Algo que ya vimos en sus diferentes variantes en cintas como ‘The Ring’, ‘The Eye’ o mas recientemente en la desastrosa ‘Before i Wake’ de Mike Flanagan, película que comparte con ‘Mamá’ la idea de usar mariposas, aunque en el acaso de la cinta de Flanagan de una manera mas bucólica) para llegar a un clímax final mas o menos conseguido. Si lo mas interesante de la cinta de Muschietti ocurre una vez que todo acaba (Es una lastima que el director no nos muestre aquello que como espectadores realmente mas nos interesa: Saber como explican los protagonistas a la policía lo que ha sucedido) en la de Sandberg no podemos ni siquiera pensar en esta idea. No hay nada en ‘Nunca apagues la luz’ que nos interese, no hay nada que consiga que mantengamos el interés durante la poco mas de hora y veinte que dura la película. Todo en la cinta de Sandberg es un despropósito. Una lastima.

'Nunca apagues la luz' es una de las grandes decepciones de la temporada. La historia que Sandberg tiene entre manos recuerda demasiado a la que Muschietti puso en imágenes, en otro traumático salto del corto al largometraje y a varias de las ideas que Jennifer Kent plasmó en 'The Babadook'. La cinta de Sandberg es una de esas películas prescindibles donde una vez finalizada, el espectador tendrá la sensación de que haber pagado ocho euros por ver esta película ha sido una autentica tomadura de pelo y probablemente lo mas terrorífico de la película.



Lo mejor: Su breve duración. Alguna aparición de Diana
Lo peor: Lo ridícula que resulta la historia alrededor de Diana. Lo previsible del conjunto

domingo, 18 de septiembre de 2016

Crítica: Morgan

Título: Morgan
Año: 2016
Género: Ciencia Ficción - Thriller 
Duración: 92 min.
Director: Luke Scott
Guión: Seth Owen
Música: Max Ritcher
Interpretes: Kate Mara, Anya Taylor-Joy, Rose Leslie, Michael Yare, Toby Jones, Chris Sullivan, Boyd Holbrock, Vinette Robinson, Michelle Yeoh, Paul Giamatti, Jennifer Jason Leigh, Brian Cox
Nota: 5
Sinopsis: Una experta en riesgos acudirá a un centro ultrasecreto para decidir si una investigación sobre inteligencia artificial deberá seguir adelante o no.





Crítica:
Normas básicas a seguir para rodar una película que hable sobre la inteligencia artificial. Sitúe a un grupo de científicos en un centro de investigación ubicado en medio de la nada donde los complejos sistemas de seguridad y las cámaras de vigilancia pasaran inadvertidas para los lugareños y viajeros despistados (El número de científicos puede variar según las necesidades de la historia). Si es posible situar el lugar en un sitio paradisíaco, en un claro de un hermoso y frondoso bosque en medio de las montañas, mejor que mejor. Haga que un personaje ajeno a aquello que se está investigando y/o desarrollando en dicho resort científico tenga que acudir a tan extraño lugar (Los motivos pueden ser múltiples y de lo mas  variados y curiosos). Involucre de manera personal a los protagonistas de la película con aquello que están estudiando. Si puede ser que sea el protagonista el que de una manera u otra establezca una relación personal con el sujeto a estudio. Haga que las entrevistas entre los protagonistas y el ser, el ente sobre el que se ha desarrollado el prototipo de inteligencia artificial se desarrolle a través de un cristal. Si es posible este personaje ha de ser mujer y llamarse Ava o alguna variación y/o traducción de este nombre. Y sobre todo haga que este personaje desee por encima de todas las cosas ser tratado como una persona mas, dejar de lado su naturaleza artificial y sentir como lo hacemos el resto de las personas. Desarrolle la trama como guste pero no se olvide de hacer que esta tenga diferentes giros de guión que puedan sorprender al espectador. No hace falta utilizar todas estas normas para desarrollar la historia aunque el esqueleto de la misma debe mantenerse fiel a ellas.
Igual que el cine de catástrofes o los slashers (Por citar dos ejemplos) parecen seguir ciertas normas o reglas a las que han de mantenerse mas o menos fieles (El cine de terror ha hecho de esta idea un filón para, respetando la esencia de dicho tipo de cine, homenajearlo utilizando para ello un gran sentido del humor, ahí están por ejemplo 'Scream' de Wes Craven, 'Las últimas supervivientes' -'The final girls'- de Todd Strauss-Schulson o la soberbia y tremendamente inteligente 'The cabin in the woods' de Drew Goddard) sucede algo parecido con las cintas que tratan el tema de la inteligencia artificial.
Cojamos el ejemplo de 'The Machine' de Caradog W. James. En ella un grupo de científicos desarrollan en una base militar diversos experimentos para recuperar las partes dañadas del cerebro de soldados que han sido heridos en el campo de batalla. Vincent McCarthy (Toby Stephens) contratará a Eva (Caity Lotz) para que continúe las investigaciones y consiga prototipos mas estables. Entre McCarthy, Eva y la maquina se establecerá una relación personal debido sobre todo a las implicaciones que tiene para McCarthy que el proyecto siga adelante con resultados positivos. Tomemos ahora 'Ex-Machina'. La cinta de Alex Garland parece usar (Como no puede ser de otra manera en el cine del guionista-director) elementos de varias películas para crear la historia entre otras de la cinta de Caradog W. James (Los parecidos entre ambas cintas resultan bastante claros). En ella, Caleb interpretado por Domhall Gleeson es un programador que trabaja para una empresa (Aun cambiando su nombre es imposible que el espectador no se piense google) gana un premio para conocer a su jefe, Nathan al que da vida Oscar Isaac (Que lejos quedan aquello tiempos donde el premio para el trabajador eran dos semanas de vacaciones en el Caribe con todos los gastos pagados. A día de hoy el máximo premio es conocer al director de tu empresa para ir a trabajar a su casa y así estar disponible durante 24 horas. Y encima el tío va y se alegra. El cine sigue siendo un elemento primordial de propaganda). En la casita de verano de Nathan, Caleb descubrirá que este está trabajando en un proyecto secreto que hace referencia a la inteligencia artificial. El joven programador no ha ganado ningún concurso si no que ha sido escogido para examinar a Eve (Someterla al test de turing) y averiguar hasta que punto esta puede hacer creer a la gente que es humana. Como no puede ser menos, el retraído programador cuyo mejor plan para un sábado por la noche es quedarse en casa buscando porno acabará enamorándose de la chica poniendo en riesgo todo aquello en lo que Nathan está trabajando.
Tampoco debemos dejar de lado la española 'Eva' de Kike Maillo (Director de algunos de los mejores videoclips del grupo 'Manos de Topo' como por ejemplo 'Es Feo') En ella, el personaje interpretado por Daniel Brühl se reencontrará con su hermano David (Alberto Ammann) y su ex-pareja, Lana (Marta Etura). Entre el primero y la hija de esta se establecerá una profunda relación que deparará más de una sorpresa. Otras cintas como 'Beyond the black Rainbow' de Panos Cosmatos a o 'Splice. Experimento mortal' ('Splice') de Vincenzo Natalli, aun no tratando directamente el tema de la inteligencia artificial parecen hacer suyas algunas de las normas de este tipo de cine. En el caso de la cinta de Cosmatos volvemos a estar ante un aislado centro de investigación, ante una extraña joven que será sometida a observación y cuyo máximo anhelo será escapar de tan horrible encierro (Garland no solo cogió elementos prestados de la cinta de Caradog W. James si no también de la de Cosmatos. Las fluctuaciones en la energía que producen en los lugares donde las protagonistas están encerradas no solo son comunes a ambas películas si no que la esencia de las mismas resulta prácticamente similar), en el de la película de Natalli, dos científicos desarrollaran mas allá de todos los límites éticos y morales un experimento que acabará escapándoseles de las manos. La relación entre los tres protagonistas, Elsa Kast (Sarah Polley), Clive Nicoli (Adrien Brody) y Dren (Delphine Chanéac) complicará aun mas la situación. 'Morgan' y 'Splice: Experimento Mortal' comparten la idea de presentar a dos chicas (Morgan y Dren) nacidas en un laboratorio bajo ciertas condiciones y que presentan un crecimiento inusual, sirva de ejemplo que la protagonista de la película de Scott tiene solo cinco años y una apariencia de adolescente (La cinta de Natalli era sobre todo un sano e interesante homenaje al cine de David Cronenberg de los ochenta)
'Morgan' supone el debut en pantalla grande Luke Scott, hijo del director Ridley Scott (Solo así se entiende el tremendo reparto que el director novel ha conseguido reunir para su película) y que parece seguir paso a paso las normas de este tipo de cine. Por desgracia las pautas y los clichés con que el guionista Seth Owen construye su historia no son sinónimo de éxito y calidad ya que a esta le falta algo, le falta emoción, le falta chispa y lo peor de todo, le falta alma como a Morgan. Como si de la protagonista de la película se tratase, el guión escrito por Owen busca su sitio, busca escapar de las férreas normas en las que se ha visto (Deliberadamente) encarcelado. En un momento de la película el personaje interpretado por Paul Giamatti se refiere a Morgan como 'eso', recalcando que para él la chica no es mas que una especie de microondas. Puede que esa sea la mejor definición para 'Morgan', la película de Scott es una comida recalentada en un microondas con partes excesivamente calientes y otras demasiado frías lo que deja un extraño y por momentos desagradable regusto en el paladar del espectador.
Si Alex Garland cogió elementos de otras películas para desarrollar 'Ex-Machina', Owen y Scott parecen exactamente hacer lo mismo. El espectador no podrá evitar pensar en cintas como 'La cosa' ('The Thing') de John Carpeenter, 'Los odiosos ocho' ('The hateful eight') de Quentin Tarantino (La película de Scott comparte con la de Tarantino la presencia de Jennifer Jason Leigh. Tampoco debemos dejar de lado que Ennio Morricone compuso la banda sonora de 'La cosa' y la de 'Los odiosos ocho'. Según se dice ciertos temas que fueron descartados para la  película de Carpenter fueron incluidos por Tarantino en su cinta) e incluso en la infravalorada 'Open Grave' de Gonzalo López-Gallego al ver la manera en la que estos presentan tanto a los personajes como a la historia que luego van a desarrollar ya que en todos los casos volvemos a encontrarnos con un grupo de personas que se encuentran en un lugar aislado (Una casa o una cabaña en medio de las montañas o una base en la Antártida) sobre los que se cierne una terrible amenaza (Un ente extraterrestre que llega a la base donde se encuentran los protagonistas,  un terrible virus que acecha a un grupo de supervivientes amnesicos, la tremenda tensión que surge entre ellos o el hecho de que para las personas que han creado a Morgan, una experta en riesgos tenga que decidir si esta ha de vivir o no. La cinta de Scott parece querer jugar a dos bandas. Por un lado el miedo o la reticencia de los científicos ante las intenciones del personaje interpretado por Kate Mara, por otro la necesidad de esta de averiguar quién ha llevado el proyecto un paso mas allá de lo esperado. Por desgracia esta segunda idea que podía haber dado mucho juego acaba diluida en medio de la historia debido a que todo resulta demasiado obvio).
Pero hay otra película y una serie reciente con la que es absolutamente imposible no establecer alguna comparación con 'Morgan'. La película no es otra que 'Blade Runner' obra cumbre de la ciencia ficción dirigida por el padre de Morgan Scott, Ridley. La cinta protagonizada por Harrison Ford no solo tiene en común con 'Morgan' la idea de presentar a unas entidades artificiales que anhelan vivir en libertad (Alargar sus cuatro años de vida o poder visitar un lago que hay en medio del bosque) si no que además ambas cintas comparten una escena: Aquella en la que un empleado de la compañía entrevista al sujeto (Morgan o Leon según sea el caso) con la intención de detectar replicantes o decidir si este ha de seguir existiendo o no. Ambas entrevistas hacen especial hincapié en la importancia de la empatía, ambas entrevistas están realizadas con la clara intención de provocar una respuesta emocional bien sea utilizado la imagen de la tortuga en el desierto o bien llevando a Morgan al extremo, utilizando para ello sus aparentes sentimientos de culpa y sus miedos. La falta de alma de la cinta de Morgan Scott se hace patente en una escena tan vital como esta. Toda la gama de sentimientos, de respuestas preparadas (Las continuas miradas de Morgan a los que considera sus amigos, su familia refuerzan la idea de que esta dice lo que tiene que decir y no lo que siente) su progresivo cambio hacia el miedo está plasmado con pulso (Los dos actores que interpretan esta escena, Paul Giamatti y Anya Taylor-Joy están absolutamente impecables) pero este momento no consigue transmitir nada al espectador, no consigue emocionarlo ni hacer que este sienta el agobio y el miedo de la chica y eso es algo que no solo se percibe en esta escena ya que es una constante durante toda la película.
Y la serie como no podía ser de otra manera es 'Stranger Things'. No, Morgan no es Eleven pero poco le falta o al menos esa es la sensación que como espectadores podremos tener durante gran parte del metraje. Aunque las intenciones entre la película de Scott y la serie de los hermanos Duffer son radicalmente opuestas hay ciertas ideas que parecen coincidir. Otra vez volvemos a estar ante una chica que posee capacidades extraordinarias, otra vez esta chica ha sido criada en un laboratorio de (supuestamente) máxima seguridad y otra vez esta considera al científico jefe como su padre (El doctor Martin Brenner interpretado por Mathiew Modine) o su madre (La doctroa Lui Cheng interpretada por Michelle Yeoh) Pero las similitudes entre 'Stranger Things' y 'Morgan' no solo se quedan en estas ideas, el hecho de que Chris Sullivan interprete a dos personajes aparentemente distintos (El dueño de un bar donde entra Eleven o un doctor que vigila a Morgan) pero en el fondo similares (Ambos consiguen ganarse las simpatías del espectador gracias a el cariño que estos muestran hacía la chicas. Si bien es cierto que en 'Morgan' este la considera casi como una hija, en 'Stranger Things' el personaje interpretado por Sullivan ayuda o intenta ayudar a la chica en todo lo que puede o cree que puede)
Es una lastima que una cinta que cuenta con tan buenos actores resulte tan fría, tan vacía. Por desgracia una vez situados los personajes en la historia, esta carece de intriga, de misterio. No hace falta ser un aficionado al género de la ciencia ficción o las películas de intriga para saber perfectamente quién es quién y cual es su lugar en tan extraño y secreto proyecto. Tal el el grado de previsibilidad de la película que la manera en la que Scott refuerza y recalca ciertas ideas en la escena final de la película puede resultar llamativa o curiosa pero vista con objetividad esta sirve para que el espectador se plantee si el director y el guionista están subestimándolo. Lo siento, Morgan Scott, todo, absolutamente todo nos ha quedado claro, muy claro, tal vez demasiado desde el mismo inicio de la película. Reiterar escenas, reiterar movimientos para recalcar aquello que es obvio no solo no resulta necesario si no hasta insultante.
A nivel interpretativo solo voy a hacer un par de consideraciones, una buena y otra mala. La buena es el trabajo de Anya Taylor-Joy actriz a la que muchos conocimos el año pasado gracias a la notable 'La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra' ('The Witch: A New-England Folktale) de Robbert Eggers y que resulta perfecta para el personaje. No solo por su gran trabajo (Esta es otra de esas actrices jóvenes a las que hay que seguir muy de cerca) si no porque además su peculiar rostro junto con un mas que acertado maquillaje sirve para dar a su personaje un aspecto de lo mas inquietante que resulta perfecto para dar vida a Morgan. La mala es una Kate Mara cuya falta de expresividad juega en contra de la película. Su falta de empatía, su frialdad aunque va en la línea de lo mostrado por Scott y es algo buscado deliberadamente no era lo que 'Morgan' necesitaba.
En resumen, 'Morgan' es una película fallida. No solo falla a la hora de desarrollar la intriga de la historia si no que además esta no consigue emocionarnos, no consigue que nos planteemos las dudas éticas del proyecto ni empaticemos con el cariño que el grupo de científicos han desarrollado hacia la chica ni con el anhelo y las ansias de esta por obtener y recuperar la libertad simbolizado en la visita a un lago. Tras ver la película de Scott me quedé con la misma sensación que tuve al ver 'Mindscape' de Jorge Dorado: Un buen reparto, una buena idea inicial que ha naufragado por culpa de un desarrollo que deja mucho que desear. Una decepción.





Lo mejor: El planteamiento inicial de la historia. Anya Taylor-Joy
Lo peor: La falta de fuerza de la historia. Lo previsible que resulta el conjunto.


martes, 13 de septiembre de 2016

Crítica: Don't Breathe - No respires

Título: Don't Breathe - No respires
Año: 2016
Género: Thriller - Terror
Duración: 88 min.
Director: Fede Alvarez
Guión: Fede Alvarez y Rodo Sayagues
Música: Roque Baños
Interpretes: Stephen Lang, Jane Levy, Dylan Minnette, Daniel Zovatto, Emma Bercovici, Franciska Töröcsik, Christian Zagia, Katia Bokor, Sergej Onopko, Athos, Astor, Nomad
Nota: 6,5
Sinopsis: Un grupo de tres amigos se encuentran ante el robo que podrá cambiar sus vidas. Un invidente que vive solo en un barrio deshabitado guarda en casa la indemnización por la muerte de su hija. Pero a los jóvenes se les pasa por alto un pequeño detalle: El hombre es un ex-militar que hará todo lo que pueda por defender todo lo relacionado con su difunta hija.





Crítica:
Nota para todas aquellas personas u hombres lobo (El consejo se puede hacer extensible a todo tipo de criaturas y seres sobrenaturales) que quieran allanar una casa habitada por un ciego, un sordo o un grupo de inválidos ancianos que necesitan un andador para poder caminar. Nada es lo que parece, nunca nadie es tan frágil como podáis pensar. Y sobre todo, si la persona que vive en dicho lugar es un ex-marine invidente o guarda veinticinco cajas de explosivos perdidos desde la dictadura argentina, solo puedo deciros una cosa... ¡¡Huid insensatos!! ¡¡Huid!! ¡¡Corred como alma que lleva el diablo!! Y sobre todo... nunca dudéis, nunca miréis atrás...
El uruguayo Fede Álvarez se dio a conocer hace ya tres años gracias al remake de la mítica película 'Posesión Infernal' ('Evil Dead') de Sam Raimi. La cinta que se encontró con el inicial rechazo de los seguidores de la película original, acabó ganándose el cariño y el respeto de estos gracias a una historia que a pesar de algún que otro desliz (La sombra del cine de terror asiático sigue siendo demasiado alargada) no solo respetaba a la película original (Hubo dos detalles que consiguieron ganarse el cariño de los espectadores. El primero de ellos fue la aparición de los restos de un coche modelo Oldsmobile delta 88, el mismo que Ash y sus amigos utilizaron para desplazarse hasta la cabaña donde encontraron y leyeron el necronomicon y que su director, Sam Raimi, muestra en todas sus películas. El segundo de ellos fue el cameo post títulos de crédito finales de Bruce Campbell) si no que además resultaba un gran placer para todos los amantes del cine mas gore y sádico (Tanto es así que la noticia de que se va a editar en blu-ray la versión extendida de la película ha incendiado, en el mejor de los sentidos, las redes sociales)
Ahora nos llega la segunda película de Álvarez, cinta que puede confirmar a este como un director a seguir o como otro de esos directores que despuntaron, asombraron a medio mundo con una gran película y finalmente se quedaron simplemente en eso (Me viene a la cabeza por ejemplo el caso de Mike Flanagan. Tras su sorprendente e impactante 'Oculus: El espejo del mal' -'Oculus'-, el exceso de cintas rodadas por el director durante el año 2016 hizo que estas no tuvieran la calidad suficiente para pasar un filtro medianamente exigente llegando a cotas lamentables gracias a la tremendamente decepcionante 'Before i wake'. Las buenas maneras que Flanagan apuntó en la cinta protagonizada por Karen Gillan y Brenton Thwaites quedaron no ya relegadas a un segundo plano si no directamente desterradas al olvido por culpa de una película demasiado plana que intentaba mezclar el terror con el drama y donde el espíritu del cine asiático volvía a estar otra vez demasiado presente. Si Guillermo del Toro rodó 'Blade II' para demostrar que era capaz de llevar el comic de Mike Mignola 'Hellboy' a la pantalla grande, casi lo mismo se podría decir de Flanagan y su 'Before i wake' ya que esta parece un resumen de intenciones y una demostración de que el también se puede poner detrás de las cámaras para rodar la precuela de una de las peores películas de terror vistas en mucho tiempo: 'Ouija'. Con todo hay que ser honrado y reconocer que ‘Hush’ es una muy interesante película por lo que habrá que mantener un hilo de esperanza y pensar que Flanagan aún tiene mucho que ofrecer) y la sensación es clara: Álvarez es un gran director capaz de crear tensión como pocos pero no se puede decir lo mismo de su faceta de guionista. El trabajo de este junto con el de Rodo Sayagues que ya colaboró con el director en 'Posesión infernal' ('Evil Dead') y dos de sus cortometrajes ('Ataque de Pánico' y 'El cojonudo') no está a la altura de lo esperado debido a que esta película posee demasiadas escenas o momentos que se escapan a toda lógica, donde las licencias que estos se han tomado para hacer avanzar a la historia y sorprender al espectador restan credibilidad a la película.
La historia escrita por ambos no brilla precisamente por su originalidad. 'Don't Breathe' no deja de ser otra película que se inscribe dentro del género conocido como 'home invasion', no deja de ser otra película en la que una o varías personas serán acosadas por un grupo de ladrones y/o asesinos. Son múltiples los casos de cintas que se mueven dentro de las reglas de este tipo de películas. La soberbia y brutal 'Funny Games' de Michael Haneke, la salvaje 'Secuestrados' de Miguel Ángel Vivas, 'Los extraños' de Bryan Bertino o incluso 'The Purge: La noche de las bestias' ('The Purge') de James DeMonaco son claros ejemplos de ello aunque obviamente hay muchos mas. Pero dentro del género que podemos denominar como 'Home invasion' existen una serie de películas donde sus protagonistas poseen algún tipo de discapacidad física. Puede que uno de los ejemplos más claros sea el de 'Sola en la oscuridad' ('Wait until dark') de Terence Young y protagonizada por Audrey Herpburn pero también hay casos recientes como el de 'Hush' dirigida por Mike Flanagan que presenta a una chica sorda acosada por un extraño que lleva una máscara o 'Late Phases' de Andrés García Bogliano donde la casa habitada por un ex-militar ciego era asaltada por un grupo de hombres lobo.
Si para su debut en la pantalla grande, Álvarez rodó un remake de 'Posesión infernal' de Sam Raimi, para su segundo largometraje este parece haber cogido a García Bogliano y a Marcus Dustan como sus referentes.  Con el hispano-argentino comparte los paralelismos existentes entre dos de los protagonistas de sus películas, ambos ex-marines invidentes que han de hacer frente a aquellos que amenazan sus casas y por tanto sus vidas (Resulta curiosa la forma elegida por el cine para presentar a las personas invidentes en este tipo de películas -Y en otras mas, recordemos el por ejemplo algunas escenas de 'Ray' de Taylor Hackford-, ya que estos no parece que hayan desarrollado el resto de sus sentidos si no que da la sensación de que son una especie de Daredevil retirados o que han sido picados por una araña mutante. Por mucho que Álvarez, Sayagues y Eric Stolze en el caso de 'Late Phases' creen dos personajes fuertes capaces de enfrentarse a cualquier amenaza -The blind man en 'Don't Breathe' y Ambrose McKinley en el de la cinta de Bogliano- hay situaciones, hay reacciones que nos cuesta entender y solo el hecho de estar concebidas como un elemento puramente destinado a crear espectáculo justifica que estas estén planteadas de esa manera y no de otra pero carecen de toda lógica y coherencia. Aunque son varios los ejemplos que se pueden apreciar en 'Don't Breathe' -especialmente uno- es mejor no comentarlos ni aquí ni ahora) o incluso con su enloquecida y desquiciada ‘Sudor Frío’ (En el caso de la cinta de Bogliano una chica entrará en casa de unos ancianos en busca de su amiga desaparecida. Las 25 cajas de nitroglicerina que guardan estos servirán para dejarnos alguna de las escenas más hilarantes vistas en una supuesta cinta de terror. He de reconocer que soy fan de esta película y que cada vez que la veo la disfruto enormemente) y con el norteamericano porque ambos directores son capaces de hacer que sus películas acaben teniendo un punto enfermizo que gustará y mucho a todos los espectadores aficionados al cine malsano y sádico.
Dejando las incongruencias de la historia, dejando de lado las ventanas que tienen o no barrotes, dejando de lado los aparentes poderes sobrehumanos del personaje interpretado por Stephen Lang y dejando de lado los giros que tiene la historia y que intentan aportar algo diferente (Pero que a los espectadores mas aficionados al cine de terror a pesar de que les guste no les sorprenderán), Álvarez consigue dejarnos una película que posee fuerza y que se sigue no solo con interés si no con creciente tensión. La escena con la que se abre esta película deja claro ante que tipo de cinta estamos pero a su vez este momento puede jugar en contra de la película ya que puede hacer creer a muchos espectadores que se van a encontrar ante una cinta en la línea de 'Posesión Infernal' ('Evil Dead') y desde luego, 'Don't Breathe' se aleja deliberadamente de la película que supuso el debut de Álvarez en la pantalla grande. Aunque ambas cintas poseen ciertas ideas en común (La presencia de una casa o cabaña aislada a la que los jóvenes protagonistas acuden. Si en el caso de 'Posesión infernal' es una cabaña que se encuentra en medio del bosque y donde estos van a pasar un aparentemente idílico fin de semana, en el de 'Don't Breathe' los protagonistas irán a una casa situada en medio de un barrio desolado, de manera que  Álvarez y a Sayagues tienen la excusa perfecta para justificar la nula presencia policial. Hay un par de detalles que llaman la atención con respecto a esta idea. Uno de ellos es el hecho de que en algunos posters de la película se ha borrado todo detalle del vecindario donde se encuentra la casa, el otro es hace referencia a lo bien cuidada que está esta en medio de un barrio cochambroso... todo está perfecto... salvo las ventanas que tienen mierda acumulada de años.... Otra de esas ideas que las dos cintas poseen en común es el hecho de hacer que el sótano sea parte importante en el desarrollo de la historia. Por momentos parece que Álvarez ha cogido el esqueleto de la película que supuso su debut en pantalla grande: Jóvenes-Casa Aislada-Sótano-Amenaza-Muerte para construir alrededor de este una historia completamente nueva. Incluso la idea de situar parte de la acción de la película en un baño resulta importante en ambas películas), 'Posesión infernal' era un espectáculo salvaje y gore como pocos mientras que 'Don't Breathe' es una cinta pensada para hacer pasar un mal rato al espectador gracias a la creciente tensión que va mostrando la historia escrita por Álvarez y Sayagues.
Álvarez se muestra impecable en lo que a crear tensión y ritmo se refiere (Ojo con esa joya titulada 'The neighbor' de Marcus Dunstan, soberbia muestra de como hay que rodar una película) pero mas acertado se muestra a la hora de dirigir a sus actores protagonistas. Poco se puede decir del notable trabajo de Stephen Lang como ese ex-marine ciego que se enfrenta a los tres ladrones, su personaje esta destinado a convertirse en un icono del cine de terror moderno desde ya Jane Levy que ya trabajó con Álvarez en 'Posesión Infernal' ('Evil Dead') vuelve a mostrarse mas que solvente en su papel. Si su trabajo en la cinta que supuso el debut en la pantalla grande de Álvarez fue una de las mejores cosas de la película casi se puede decir lo mismo de su interpretación en 'Don´t Breathe'. Es de agradecer que Álvarez y Sayagues hayan creado un personaje femenino fuerte y con carga dramática, aunque este se aleja de el de Mary Elizabeth Winstead en 'Calle Cloverfield 10' ('10 Cloverfield lane') no dejamos de encontrarnos ante un personaje con carisma capaz de enfrentarse a cualquier amenaza. Daniel Zovatto está mas que correcto en su papel pero si alguien sorprende ese no es otro que Dylan Minnette, el actor al que vimos recientemente en la muy ochentera e infantil 'Pesadillas' ('Goosebumps') consigue que nos olvidemos de su trabajo en la cinta dirigida por Rob Letterman y lo veamos como ese ladrón con ciertas dudas éticas cuya deseo de ayudar a Rocky (Jane Levy) hará que este deje de lado sus iniciales reticencias.
'Don't Breathe' es una muy interesante propuesta, un soplo de aire fresco dentro de las 'home invasion' y del cine de terror. Con todo hay mantener los pies en el suelo y reconocer que si, que aunque esta es una buena película no es la cinta soberbia de la que se están escribiendo ríos de tinta. Aunque Álvarez muestra que es capaz de crear una cinta con creciente tensión, que es capaz de sacar lo mejor de sus actores protagonistas, el guión de 'Don`t Breathe' se toma demasiadas licencias, posee demasiados momentos vacíos y escenas que no tienen ningún tipo de justificación como para que esta sea una cinta redonda. A pesar de que 'Don't Breathe' entretiene y mucho, como espectadores tenemos la sensación de que si se hubieran cuidado mas algunos detalles del guión estaríamos ante una soberbia película.



Lo mejor: La creciente tensión de la película. El trabajo de los actores especialmente el de Stephen Lang.
Lo peor: Esas licencias, esos agujeros de guión, esos momentos donde todo parece valer para hacer avanzar a la historia y sorprender al espectador.

martes, 6 de septiembre de 2016

Crítica: La chica de al lado - The girl next door

Título: La chica de al lado - The girl next door
Año: 2007
Género: Drama - Terror
Duración: 91 min.
Director: Gregory M. Wilson
Guión: Daniel Farrands y Philip Nutman según la novela de Jack Ketchum
Música: Ryan Shore
Interpretes: Blythe Auffarth, Daniel Manchen, Blanche Baker, William Atherton, Madeline Taylor, Graham Patrick Martin, Grant Show, Catherine May Stewart, Benjamin Ross Kaplan
Nota: 4
Sinopsis: La llegada de Megan y su hermana a la casa de al lado supondrá un soplo de aire fresco para David. Pero cuando la familia de esta la torture salvajamente, el chico tendrá que replantearse su actitud con respecto a todo lo que está pasando.



Crítica:
En la magnífica ‘Im Keller’, Ulrich Sield exploraba de forma soberbia aquello que las personas hacen cuando se apagan las luces, todo aquello que la gente oculta, todas aquellas aficiones que en muchos casos es mejor que se queden ocultas entre cuatro paredes. La cinta dirigida por Gregory M. Wilson que adapta la novela de Jack Ketchum narra de forma ficcionada la terrible tortura y asesinato de Sylvia Marie Likens por parte de su familia de acogida con la complicidad de varios de los vecinos. Tras leer la novela ‘Bloodletters and badmen’ de Jay Robert Nash, Ketchum quedó profundamente impactado con lo que Nash contaba tanto por su brutalidad como por su sin sentido, llegando años después a escribir su propia versión del brutal crimen tomando ciertas licencias como cambiar el año en el que sucedieron los hechos trasladándolo de la década de los sesenta a los cincuenta, situándolo en New Jersey en lugar de Indianápolis cambiando los motivos por los que las hermanas acaban al cuidado de personas que no son sus padres (En el caso de la película y la novela por culpa de un accidente de tráfico lo que deriva también en que la causa de que la hermana menor esté impedida varíen y en el otro por culpa de la mala relación de los padres de estas) y por supuesto cambiando el nombre de las personas involucradas. Es claro que la intención de Sield se aleja radicalmente de lo mostrado por Wilson en su película o por Ketchum en su novela pero en los tres casos hay un punto en común realmente terrorífico: Es imposible conocer al vecino de al lado, los secretos se encuentran ocultos en el sótano fuera de la vista de la gente. En algunos casos esos secretos pueden ser livianos, en otros casos como el de la familia Baniszewsk absolutamente brutales. 
¿Puede una película que muestra con bastante fidelidad muchas de las escenas escritas en el libro en el que se basa romper el espíritu con el que este fue escrito? La respuesta es sí, y ‘La chica de al lado’ es uno de los ejemplos mas claros. Pero para hablar de la cinta del Wilson lo mejor es hacer unas consideraciones previas acerca del libro de Ketchum. Hace unos días leí que ‘La chica de al lado’ se consideraba como una de las novelas mas brutales y perturbadores que jamás se han escrito. Como suele ser habitual con este tipo de comentarios, esta idea no tiene porque ser compartida por todos los lectores pero hay que reconocer que varios de los pasajes escritos por Ketchum son realmente impactantes. Pero la obra del escritor norteamericano posee, al menos desde mi punto de vista, varios fallos que en su salto al largometraje no solo se han mantenido si no que además se han reforzado (Algo parecido a lo que sucede con la adaptación de la novela ‘Cell’ de Stephen King pero en el caso de ‘La chica de al lado’ sin que el propio escritor haya sido el encargado de escribir el guión de la película, algo que hace que el caso de ‘Cell’ resulte todavía mas triste y decepcionante)
Según palabras del propio escritor, este usó la narración en primera persona por un claro motivo: ‘Centrar las simpatías del lector hacía las personas que son objeto de la violencia’. Tras esta aparente buena intención (Empatizar con aquellos que están siendo objeto de brutales torturas) se encuentran otros dos motivos El primero de ellos sirve para hacer que ciertos fragmentos de la historia resulten mucho mas digeribles para el lector (Situar al narrador como una persona que observa los hechos y no como quien sufre directamente la violencia en su cuerpo evita la dolorosa narración de alguno de esos momentos, algo que se puede apreciar en la novela de Ketchum cuando David recordando lo que vivió dice: ‘No voy a contaros eso. Me niego’). El segundo de ellos sirve para que al escritor le sea más fácil hacer avanzar su historia, para hacer que esta no profundice demasiado en ciertos detalles y sobre todo para no tener que justificar como se pasa de la tortura psicológica y el maltrato físico que sufre la protagonista a tenerla atada y  amordazada en el sótano. Por mucho que Ketchum muestre a la chica hablar con la policía, por mucho que este muestre la resistencia de Megan y por mucho que este muestre el proceso de degradación moral que sufre la familia y la creciente atmósfera de violencia hacia la chica, el lector puede sentir que se ha producido un salto cuantitativo en todo aquello que está sufriendo Megan sin acabar de entender muy bien porqué. La idea de presentar a ese personaje principal, a ese narrador que vive al lado de la casa donde suceden los hechos es la mejor excusa para no narrar ciertas escenas, para no explicar como evolucionan ciertos personajes ya que este no está las veinticuatro horas del día con ellos. No, la idea de usar un narrador no es solo para hacer que el lector empatice con Megan y Susan si no también para que a Ketchum le sea más fácil construir ciertas partes de su novela.
Daniel Farrands y Phillip Ntuman se encargan de la adaptación de la obra de Ketchum y aunque estos se mantienen fieles a muchas de las escenas de la novela, a muchos de los diálogos y situaciones de la misma, se producen varios y sutiles cambios que rompen radicalmente con aquello que el escritor cuenta. No solo la forma escogida por estos y por Wilson para plasmar el ‘juego’ con el que se divierten los críos no muestra la crueldad, el sadismo y el claro componente sexual del mismo, algo que luego será utilizado mas adelante, si no que también la composición de la parte final de la película (En lo que se refiere al destino de Megan y al epilogo que cierra la película) que busca emocionar al espectador hace que nos planteemos la siguiente reflexión: Si la idea de Ketchum para utilizar a un narrador era que el lector empatizara con las chicas, el hecho de alterar ciertos pero sutiles detalles y mostrar, por ejemplo, el reflejo de la chica en el agua, ¿no demuestra que los guionistas y el director no han conseguido lo que Ketchum quería, que estos han fracasado a la hora de transmitir ciertos sentimientos, al hacer que empalicemos con Susan y Megan?
La idea de la incapacidad de Wilson para hacer que los sentimientos traspasen la pantalla tiene un claro motivo: Las muy lamentables actuaciones de alguno de los protagonistas, incapaces no ya de transmitir algo si no de hacer creer al espectador que no tiene ni idea de que está haciendo en una película como esa, en lo que es sin duda alguna un tremendo fallo en lo que a la dirección de actores se refiere. Basta ver a Madeline Taylor que interpreta a Susan, la hermana de Megan, y las reacciones de esta cuando están torturando a su hermana o a Blanche Baker, la matriarca de la familia que tiene el papel mas jugoso de toda la película y que acaba por resultar exasperante y sobreactuado. Tampoco debemos dejar pasar por alto que la forma elegida por Wilson para mostrar en pantalla la estética de los años cincuenta es mas propia de un telefime de bajo coste lo que resta credibilidad al conjunto. Tomando como base el asesinato de Sylvia Marie Likens, Jack Ketchum escribió una interesante pero floja novela para que después Gregory M. Wilson rodara un simple telefilme.
Pero hay un gran detalle que diferencia a la novela de Ketchum de la película de Wilson y ese no es otro que haber dejado de lado la ambigüedad moral que el escritor muestra usando para ello al personaje de David y su evolución con respecto a todo aquello que están sufriendo Megan y su hermana (‘Si el libro posee cierta ambigüedad moral, cierta tensión moral, es lo que pretendía’). La inicial fascinación que parece sentir este (y el resto de los chicos) ante la sensación de poder que tienen él y sus amigos (‘Esa sensación de poder. No se me ocurrió pensar que solo era un poder que Ruth me daba, y, posiblemente, solo de forma temporal. En ese momento, era suficientemente real’) desaparece en el salto de la novela a la pantalla grande. Por mucho que el protagonista de la película observe todo aquello que están sufriendo Megan y su hermana, este se muestra casi desde el primer momento horrorizado por lo que el espectador es posible que no acabe entendiendo porqué no da la voz de alarma. (En la novela de Ketchum tras la sensación de poder que David siente, este se acaba por dar cuenta de la brutalidad de lo que está pasando. El hecho de haber sido parte activa de las torturas sirve para justificar su miedo a que lo que le está ocurriendo a Megan y Susan salga a la luz y busque otras maneras de ayudar a las chicas)
‘La chica de al lado’ es una decepcionante película que no consigue transmitir la fascinación del protagonista por Megan y donde la angustia que siente el espectador no es debido a lo que ve si no debido a pensar de que la película está basada en un caso real. Su estética impostada, su pésima dirección de los actores hacen que la poco mas de hora y media que dura está película acabe resultando pesada y soporífera, tanto que pensar enfrentarse a ‘An american crime’ de Tommy O'Haver produce una increíble pereza. A la cinta de Wilson le ocurre como a la adaptación de ‘La quinta ola’ ('The 5th wave'), los guionistas han querido mostrar muchas partes de la novela (Con sus oportunas y necesarias licencias, claro) dejando la sensación en el espectador de que se ha pasado muy rápido por algunos fragmentos y momentos como si estos hubieran querido abarcar mucho y no llegar a nada.


Lo mejor: Igual que ocurría con ‘Cell’, este es un perfecto resumen de cómo no adaptar una novela. Que sirva de ejemplo.
Lo peor: La pésima dirección de los actores.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Crítica: Bastille Day

Título: Bastille Day
Año: 2016
Género: Thriller
Duración: 92 min.
Director: James Watkins
Guión: James Watkins y Andrew Baldwin
Música: Alex Heffes
Interpretes: Idris Elba, Richard Madden, Kelly Reilly, Charlotte Le Bon, José Garcia, Jorge León Martinez, Anatol Yusef, Eriq Ebouaney, James Cox, Stéphane Caillard, Thierry Godard
Nota: 5
Sinopsis: Un carterista profesional será acusado de terrorismo después de que explote un bolso que ha robado y abandonado en una transitada plaza parisina. Un agente americano intentará dar con el paradero de este descubriendo una oscura trama para volver a atentar en Francia.



Crítica:
No, esta no es una producción de la Europacorp. Por mucho que la sinopsis de la historia que James Watkins tiene entre manos pueda llevar al espectador a pensar que está ante otra de esas películas escritas o producidas por Luc Besson, por mucho que este vuelva a encontrarse con otro actor norteamericano rodando una película de acción en Europa, mas concretamente en Francia (Idris Elba se suma al grupo liderado por Jason Statham, Liam Nelson y Timothy Olyphant),  por mucho que la situación en la que se ve envuelto el personaje interpretado por Charlotte Le Bon nos pueda recordar al el de Brigitte Fonda en ‘El beso del dragón’ ('Kiss of the Dragon'), esta no es otra producción de la Europacorp aunque por momentos el espectador pueda tenga la sensación de estar ante una cinta cortada por el mismo patrón.
Xavier Gens en su muy apreciable ‘Frontier(s)’ utilizaba como excusa las revueltas en los suburbios de la capital francesa para hacer que sus protagonistas se encontraran en una constante y frenética huida y así acabar refugiándose en un albergue dirigido por un grupo de neonazis. Ese mismo año, en la aclamada ‘A L’Interieur’, Maury y Bustillo volvieron a utilizar la idea de las revueltas para justificar ciertas escenas de su película como puede ser la poca presencia policial o la manera en la que aparecen estos cuando lo hacen. En ambos casos el uso de las manifestaciones y los enfrentamientos con la policía no dejaba de ser algo meramente secundario para hacer que las historias avanzaran. Pero mientras en ‘Frontier(s)’ y ‘A L’Interieur’ estas ideas acababan de alguna manea diluidas dentro de la brutal historia principal (La lucha por sobrevivir de ese grupo de jóvenes o de esa mujer embarazada) en ‘Bastille Day’ esta posee demasiado peso especifico y es aquí donde la historia no acaba por funcionar, donde el espectador podrá tener la sensación de que se ha cogido el miedo a los atentados suicidas, el rechazo que cierta parte de la sociedad tiene hacia todo aquello que parezca tener algún tipo de relación con la cultura islámica para meterlo en una historia sin demasiada coherencia o como una simple excusa a la que se ha dedicado demasiado tiempo e importancia. En este punto es inevitable pensar en la famosa ‘Sumisión’ de Michel Houellebecq. La novela del escritor francés fue publicitada –de manera muy inteligente, todo sea dicho- como una novela distópica acerca del proceso de islamización de la sociedad francesa. Aquello que podría tener cierto interés –Ver la forma en la que un afamado escritor aborda un tema tan delicado- acababa por dejar paso a la que realmente era la historia principal: Un hombre adulto bastante pedante –No en el sentido adorable de los personajes de Denis Arcand- cuya mayor obsesión es su soledad, sus fracasos amorosos y su imposibilidad de volver a tener sexo. La idea del miedo que manejan –a distintos niveles- tanto el escritor como el director aunque posee gran importancia dentro de las historias no deja de ser una mera excusa para hablar o contar algo más que como espectador o lector nos podrá interesar más o menos.
A pesar de que la historia puede tener o podría tener un poso bastante crítico con el sistema (El uso del miedo para el beneficio personal, la manipulación de la información que nos llega tanto por medios que se pueden considerar como clásicos -los informativos de televisión- como por Internet y su poder de viralización) como con las personas (Los activistas de izquierdas, las personas que están mas en contra del poder económico y de los bancos quedan representados como unos simples peleles manipulables incapaces de plantearse absolutamente nada) todo queda demasiado perfilado, llegando casi a cotas de parodia lo que implica que ‘Bastille Day’ no funcione ni como película con cierta carga crítica (Aunque la intención de Watkins se aleja de la de Kassovitz y su sobresaliente ‘La Haine’ es inevitable pensar en la cinta del director francés venido a menos) ni como película de acción (La escena de la persecución por las azoteas francesas no tiene la fuerza necesaria a pesar del uso que el director hace en algún momento de la cámara para intentar transmitir cierta sensación de vértigo. Las peleas protagonizadas por Elba, aún siendo interesantes y tener la esencia Bourne saben a poco, a muy poco) ni como thriller (La historia transita por caminos mil veces vistos y todo resulta demasiado conocido para el espectador como para sorprenderlo)
Es una lastima que el guión escrito por el propio Watkins y Andrew Baldwin no tenga la coherencia necesaria dejándonos varias escenas que no acaban por funcionar (El personaje interpretado por Idris Elba no puede entrar en un bar por miedo a ser reconocido pero si que puede hacerlo un joven cuya imagen ha sido mostrada de manera constante en los medios de comunicación por ser considerado un terrorista y encima lo hace al ‘estilo surcoreano’: Poniéndose una gorra y agachando la cabeza. Si alguien quiere pasar desapercibido lo mejor es que no siga este ejemplo. Hay alguna escena más que podrá llamar la atención del espectador pero es mejor no comentarla ni aquí ni ahora) y con escenas que parecen no solo sacadas de las producciones de la Europacorp si no también de otras series o películas (El momento en el que el personaje interpretado por Richard Madden entra en el bar parece inspirando en el trabajo de Michael Eklund en el episodio 'The plateau' de la tercera temporada de  'Fringe')
Watkins debutó con la brutal aunque poco original ‘Eden Lake’. Su visión de ese de grupo de jóvenes que atacaban salvajemente a una pareja que había ido a un aparentemente idílico lago a pasar un fin de semana hizo que muchos pensaran en el lado más oscuro y tenebroso de esa juventud que Ken Loach muestra en alguna de sus películas. ‘Eden Lake’ no poseía carga crítica, no intentaba analizar la perdida de valores por parte de una juventud que no encuentra su lugar en el mundo pero apuntaba dichas ideas. Eso es lo que se echa en falta en ‘Bastille day’, que ciertas ideas queden solo apuntadas, perfiladas para que no se profundice (O que el espectador tenga esa sensación) en ellas de la manera en la que se hace, para que el espectador no crea que está el tipo de película que no es. Aunque suene extraño, Watkins ha perdido la sutileza.
‘Bastille Day’ es una cinta entretenida de la que se espera mucho mas. Aunque las ideas que Watkins maneja son muy interesantes, la nada sorprendente resolución de la película deja en el espectador una gran sensación de decepción. Parece como si el director y guionista, tras sentar las bases de su historia se hubiera acobardado llevándola por caminos mil veces vistos. En definitiva ‘Bastille Day’ se deja ver aunque tras 'Eden Lake' y 'La mujer de negro' ('The Woman in black') se esperaba más, mucho más... Y no, 'Bastille day' no es mejor que la saga Bourne…Bueno, igual mejor que 'El legado de Bourne' ('The Bourne legacy') si.. cosa fácil por otro lado...


Lo mejor: Lo interesante de la premisa inicial
Lo peor: Lo absurdo que finalmente resulta todo. No dejamos de estar ante una buddy movie sin chispa.

miércoles, 31 de agosto de 2016

ObuxoFest 2016. Palmarés

El miedo no es solo un fantasma que surge de la oscuridad, no es una llamada de teléfono que recibimos tras ver un extraño vídeo. El miedo no solo es entrar en una cabaña abandonada en medio del bosque y leer un antiguo libro encuadernado con piel humana. El miedo no solo es acampar en Crystal Lake o encerrarse en un centro comercial para escapar de los muertos vivientes. No, el miedo no solo es eso o mejor dicho, la esencia del verdadero terror se encuentra a nuestro alrededor, es real y perceptible, la sentimos día a día o se nos presenta como una metáfora de un futuro apocalíptico al que parece que estamos abocados. 
El jurado formado por Alfonso Pablo Urbano, ganador del premio Simón al mejor actor por su trabajo en ‘Los inconvenientes de nos ser Dios’ de Javier Macipe, Luis Merchan Donaire fundador de la compañía ‘Ciudad interior Teatro’, David Fernández director de Temas Distribuciones y un servidor hizo público durante la gala de clausura del Festival Internacional de cine de terror y extraño Obuxofest que se celebró el pasado 28 de agosto en Javierrelatre, el fallo que otorgaba el primer premio a ‘Uncanny Valley’ de Federico Heller y el segundo premio a ‘I said i would never talk about politics’ de Aitor Onederra, así como una mención especial a ‘Hostal Edén’de Gonzaga Manso, ‘Decorado’ de Alberto Vázquez y ‘They will all die in the space’ de Javier Chillón.
Tras hacerse público el fallo, las palabras consensuadas por el jurado y escritas por Luis Merchan fueron leídas por Alfonso Pablo para constatar el intento por parte del jurado por otorgar unos premios coherentes donde el miedo y el terror está y estará presente en nuestras vidas.

Primer Premio - 'Uncanny Valley' de Federico Heller

Inscrito inicialmente dentro del género conocido como falso documental, el cortometraje de Federico Heller nos presenta a un grupo de adictos a nueva droga: La realidad virtual. En base a una serie de entrevistas, el director nos muestra a este grupo de personas y su aislamiento de la sociedad así como la libertad que sienten en ese mundo ficticio donde todo ocurre mas rápido, pueden ser quién quieran y no han de rendir cuentas con la ley. A pesar de que para muchos la propuesta de Heller puede ser considerada como excesiva, solo hace falta que un sábado cualquiera, en un bar cualquiera observemos la ya mas que preocupante adición a los smartphones. No es la realidad virtual que Heller nos muestra en su cortometraje, pero si que es una realidad artificial que nos aleja a los unos de los otros. Heller da una magistral vuelta de tuerca a todas aquellas obsesiones que han sido plasmadas por directores como Daniel Hernández Torrado en 'La caja de Pandora' y Jonathan Mostow en 'Los sustitutos' ('The surrogates') o escritores como Orson Scott Card y James Dashner en su trilogía de la doctrina de la mortalidad. ‘Uncanney Valley’ es solo cuestión de tiempo.



Segundo Premio - 'I said i would never talk about politics' de Aitor Onederra
De impecable factura técnica y con una notable banda sonora compuesta por Xabat Lertxundi, el cortometraje escrito y dirigido por Aitor Onederra muestra un extraño restaurante donde se cocinan todas aquellas decisiones que nos afectan al común de los mortales. No hay nada en ‘I said i would never talk about politics’ dejado al azar, todo está cuidadosamente estudiado, desde el rol que cada personaje ocupa en dicho restaurante hasta los pequeños detalles que abundan en la historia que Onederra ha plasmado con maestría (Véase por ejemplo la escena en la que el rojo que fluye por la entrada como si de sangre se tratara se transforma en una alfombra del mismo color). Los más críticos podrán considerar que los cerca de dos minutos que duran los títulos de crédito iniciales juegan en contra del cortometraje pero tal es la fuerza de las imágenes y la metáfora de aquello que cuenta Onederra que hace de este un cortometraje de obligada visión.




sábado, 20 de agosto de 2016

Crítica/Analisis: Relojes de hueso - The bone clocks

Título: Relojes de Hueso - The bone Clocks
Publicado en España: Abril 2016
Editor: Literatura Random House
Género: Fantasía - Drama - Thriller
Páginas: 720
Autor: David Mitchell
Nota: 7
Sinopsis: Tras una pelea con su madre, Holly tomará la decisión de irse de casa para ir a vivir con su novio. Lo que se planteaba como una bonita historia de amor cambiará radicalmente cuando esta descubra que su novio la engaña, una anciana le pida un extraño favor y su hermano pequeño Jacko desaparezca sin dejar rastro.








Crítica:
A pesar de que en el año 2012 David Mitchell llevaba a sus espaldas nada mas y nada menos que 5 novelas ('Escritos Fantasmas', -‘Ghostwritten’-, 'Number9dream', 'El atlas de las nubes' –‘Cloud Atlas’-, 'El bosque del cisne negro' –‘Black Swan Green'- y 'Mil Otoños’ –‘The Thousand Autumns of Jacob de Zoet'-) así como varios cuentos cortos y ensayos, su nombre dejó de ser desconocido para muchos gracias a que los hermanos Wachoski y Tom Tykwer adaptaron su tercera novela a la pantalla grande. A pesar del gran material de partida, estos intentaron trascender forzando la relación entre las historias y los personajes haciendo de su cinta un pedante pastiche que hizo que muchos espectadores se cerraran en banda ante la propuesta de los directores (Por desgracia y tras la primera 'Matrix', el título de renovadores del cine de ciencia ficción que pareció recaer sobre sus espaldas llevó a los Wachoski a creérselo demasiado y sus siguientes películas 'Space Racer', 'El atlas de las nubes' y la reciente 'El destino de Júpiter' –‘Jupiter Ascending’- tenían un alto concepto de si mismas algo que obviamente jugaba en contra del resultado final de las películas)
Publicada en España el pasado abril, 'Relojes de hueso' es la sexta novela de Mitchell donde este vuelve a plasmar varias de sus obsesiones (Los diversos puntos de vista de los distintos protagonistas de la novela que acaban de una manera u otra relacionándose. Esta idea resulta mucho mas clara que en 'El atlas de las nubes' o en 'Escritos fantasmas' donde el escritor inglés estructura sus novelas alrededor de diversas historias cortas. A diferencia de estas dos, en 'Relojes de hueso' y aunque el lector pueda tener la sensación de estar ante una recopilación de pequeñas historias, la presencia de un personaje común a todas ellas, Holly Skyes, y la línea narrativa que sigue el escritor hace que estas formen parte de un todo, de una historia narrada a lo largo del tiempo y desde el punto de vista de los distintos protagonistas. Estas dos últimas ideas también están presentes en otras historias de Mitchell, el paso del tiempo ya se podía observar en 'El atlas de las nubes' y los distintos narradores en, por ejemplo' 'Mil Otoños), consiguiendo dejarnos una obra sólida en líneas generales y tremendamente interesante que posee el mismo fallo que 'Escritos fantasmas'...
... y ese no es otro que la falta de fuerza de la parte inicial de la novela. Parece inevitable que muchos lectores o críticos comparen a Mitchell con el eterno candidato al premio Nóbel Haruki Murakami debido a que la forma elegida por ambos para plasmar alguna de sus historias en papel así como por la relación entre los protagonistas de las mismas parece por momentos hermanarlos ('Tokio' segunda de las historias que forman parte de 'Escritos Fantasmas' recuerda claramente el tono de muchas de las historias del escritor japonés, no solamente por situar parte de la misma en una tienda de jazz lo que deriva en la gran cantidad de referencias musicales que aparecen en la historia si no también por la relación que se establece entre Satoru y Tomoyo, lo que hace imposible que el lector no tenga la misma sensación, no sienta la misma emoción que al leer 'Sobre el encuentro de una chica cien por cien perfecta una soleada mañana del mes de abril' que forma parte del recopilatorio 'El elefante desaparece' publicado en España por Tusquets editores) Tanto es así que la primera historia que forma parte de 'Escritos fantasmas' ('Okinawa') parece ficcionar los hechos reales que el japonés narró en su libro 'Underground' sobre los ataques con gas en el metro de Tokyo por parte de los fanáticos miembros de un culto religioso pero desde el punto de vista de la persona que llevó acabo tan cruel acto. Pero 'Okinawa'  a pesar de su interesante punto de partida no posee la fuerza necesaria como para captar la atención del lector y lo mismo que ocurre con la presentación de Holly Skyes al principio de 'Relojes de Hueso'. Las comparaciones entre Mitchell y Murakami no solo acaban aquí, no debemos dejar de lado que en 'Relojes de hueso' cuando un personaje recuerda a la protagonista, este rememora sus orejas ligeramente élficas lo que hace que muchos lectores recuerden la obsesión de Murakami por las orejas femeninas. En un momento de 'La caza del carnero salvaje' (‘The Wild sheep chase’) se hace referencia al trabajo de uno de los personajes como modelo de orejas para publicidad. Esta idea también llegó al cine de la mano de Jake Paltrow en 'Young ones' gracias al encuentro entre Jerome Holm (Kodi Smith-McPhee) y Anna (Liah O'Prey) que reflejaba de manera perfecta el poder seductor de las orejas femeninas que Murakami plasma en algunas de sus novelas. Tal es el parecido entre las novelas de estos dos autores que Mitchell parece hacer una referencia explicita a la historia que el escritor japonés desarrollo en su para mi mejor novela, 'La crónica del pájaro que da cuerda al mundo' (‘The bird-up chronicle’) cuando Crispin Hershey intenta explicar que de va su nuevo libro donde hay un hombre de negocios con jet lag, un hotel laberíntico, una vidente que oye voces... "Piensa en Solaris mezclada con Noam Chomsky a través de 'La chica del dragón tatuado'. Y añádele un toquecito de 'Twin Peaks'..."
El primer capítulo de la nueva novela de Mitchell ('A hot spell, 1984'. El año parece coincidir otra vez con Murakami) puede que consiga desubicar al lector. Su tono puede acercarlo a ciertas obras de Neil Gaiman y puede que muchos tengan como fue mi caso la sensación de que se van a encontrar ante una variación de 'Mirrormask'. La cinta dirigida en el 2005 por Dave Mckean y escrita Gaiman narraba las aventuras de una joven llamada Helena Campbell que cansada de la vida que lleva y tras un accidente que sufre su madre, se adentrará en un mundo de fantasía que le llevará a replantearse aquello que quiere y desea. (La cinta de McKean aun siendo una gran película no dejaba de ser una nueva vuelta de tuerca a aquello que Jim Henson contó en la notable 'Dentro del laberinto' –‘Labyrinth’-). Esta misma idea parece ser compartida por 'Relojes de hueso'. Tras la pelea con su madre y la fuga de Holly Skyes, los extraños encuentros que esta tendrá a lo largo de ese fin de semana, incluido el regalo de su hermano pequeño: El dibujo de un laberinto que esta ha de memorizar o los saltos a 'las movidas raras de Holly Skyes' parecen reforzar la sensación de que Mitchell va a volver a plantear el mismo tipo de historia.
Pero hay algo que romperá todas las ideas prefijadas del lector acerca de esta novela y de la forma elegida por Mitchell para presentar a su protagonista y eso no es otra cosa que la carga política que parece poseer esta primera historia y que se verá reforzada en diversos capítulos de la novela, algo que rompe con la idea de estar ante un nuevo 'Mirrormask' o ante una novela que inicialmente parece pensada para un público adolescente. El 'trabajador socialista' donde colaboran Ian y Heidi, dos de los personajes con los que se encuentra Holly durante su aventura sirve para hablar de la política de Margaret Thatcher, la situación de los mineros en Inglaterra durante los ochenta y la guerra de clases, para dejar paso en el siguiente capítulo 'Myrrh is mine, it's bitter perfume, 1991' a la perdida de valores que el fenómeno yuppie llevó asociado recalcando ciertas ideas sobre las que Mitchell parece querer volver, en este caso se dice que el problema de Irlanda del Norte se acabará cuando haya colegios mixtos. En 'The Wedding Bash, 2004', es la guerra de Irak y la manipulación de los medios de comunicación la que copa la crítica de la novela de Mitchell (En este capítulo se hace referencia explicita a 'Rascacielos' de J.G. Ballard llevada al cine recientemente por Ben Wheatley donde los residentes de un moderno edificio acaban volviendo a su estado mas primitivo) para acabar llegando en 'Sheep's Head, 2043' a una feroz crítica contra el fanatismo religioso, algo que ya hizo por ejemplo George A. Romero en su decepcionante 'Survival of the dead' y al sistema en el que vivimos culpable de la situación actual y el cual según se dice no se podía cambiar. Es a partir de este primer capítulo y la irrupción de personajes como Hugo Lamb, Ed Brubeck y Crispin Hershey cuando la novela acaba alzando el vuelo y consiguiendo captar la atención del lector haciendo que para este sea imposible abandonar la lectura antes del final del libro.
David Mitchell llena su novela de pasajes y personajes conocidos para un lector habitual de sus novelas. No solo la relación entre Crispin Hershey y Richard Cheeseman hará que este recuerde la de Dermont Hoggins y Felix Finch, ya que tanto Chesseman como Finch destrozaron las novelas de estos lo que hace que tanto Hershey como Hoggins sientan un profundo odio y rencor hacia ambos críticos, si no que además este podrá no solo descubrir las relaciones existentes entre los personajes de 'Relojes de Hueso' (Encuentros fortuitos entre ellos o relaciones mucho mas profundas y duraderas)  si no también podrá encontrar personajes de otras historias de Mitchell en esta novela, algo que ya hizo el escritor por ejemplo con Luisa Rey, ya que tanto en 'El atlas de las nubes' como en 'Escritos fantasmas' aparece dicho personaje que además trabaja en 'Spyglass' igual que Ed Brubeck en 'Relojes de Hueso'. Es 'Mil otoños' la novela que parece estar mas presente en 'Relojes de Hueso', no solo por el nombre del restaurante al que Brendan y Holly acuden a buscar a su madre si no también por que el nombre del doctor que atiende a Holly cuando es pequeña no es otro que Marinus sumado a las constantes referencias y guiños que Mitchell hace de su propia obra (Batavia, Zoet y sus partituras, Arie Grote, el magistrado Shiroyama y el malvado Enomoto)
Si los capítulos centrados en Hugo Lamb, Ed Brubeck y Crispin Hershey funcionan perfectamente a pesar de que el lector se ve incapaz de situar correctamente la parte fantástica dentro de la historia que Mitchell esta narrando (Aunque el escritor desarrolla la historia de las extrañas voces que Holly Skyes escuchaba de pequeña, los extraños encuentros de Hugo Lamb con cierta mujer de increíble belleza y estilo, o la extraña desaparición de uno de los personajes en el hotel en el que Brubeck se hospeda para asistir a una boda, es la parte dramática la que mas pesa en estas historias -Incluyendo también a la que tiene a Crispin Hershey como protagonista- quedando el tema fantástico relegado casi a un segundo plano), es en el quito capítulo de la novela 'An horologist's Labyrint, 2025' cuando Mitchell se centra exclusivamente en este tema y es aquí donde la novela baja en interés, no porque aquello que este nos cuenta no resulte atractivo o no tenga fuerza si no porque los parecidos con cierta saga de novelas, algún libro de Stephen King y alguna historia del propio Mitchell hace que esta parte no posea la originalidad necesaria y acabe dejando en el espectador la sensación de que esta es la pata que hace que la mesa no tenga la estabilidad deseada.
Por comparación con ciertas novelas es posible que el siguiente párrafo contenga ciertos SPOILERS, desde 'la soledad del perro guía' te recomendamos que si no quieres leerlos saltes al próximo párrafo. Mitchell no solo juega con personajes de 'Mil Otoños' si no que además el germen de 'Relojes de Hueso' parece extraído directamente del cuento 'Mongolia' que forma parte de 'Escritos Fantasmas'. Es en esta historia donde el lector podrá encontrar muchas de las respuestas que la historia de Mitchell plantea y desde aquí animamos a cualquier lector que haya disfrutado de 'Relojes de Hueso' a que lean la novela que supuso el debut literario del escritor y si no que al menos lea el capítulo 'Mongolia' complementándolo con 'La montaña Sagrada'. Es una lastima el enorme parecido existente entre los horologistas, los anacoretas y la importancia del crepúsculo con los guardianes del día, los guardianes de la noche y otra vez el crepúsculo  en la serie de novelas escritas por Serguéi Lukiánenko y donde dos de ellas fueron llevadas al cine en el 2004 y 2006 por Timur Bekmambetov. Tanto es así que Marinus parece una extensión de Antón Gorodetskiy y Holly Skyes una de Svetlana cambiando los encuentros de esta con Immaculée Constantin, la gente de la radio y su gran voltaje psicotérico por el vórtice que la segunda lleva encima y que va creciendo. En ambos casos la irrupción tanto de Marinus como de Antón servirán para que ambas no caigan en las manos del enemigo. Las comparaciones entre la novela de Mitchell y las de Lukiánenko no solo que quedan en este pequeño detalle, la idea y la presencia del crepúsculo, lugar donde tanto unos como otros pueden morir es común en estas historias, ya que si en 'Relojes de Hueso' los hologoristas que mueren dentro del crepúsculo no vuelven a la vida cuarenta y nueve días después, en las novelas de Lukiánenko, la energía que se necesita para entrar y salir del crepúsculo hace que si no se controla la persona quede atrapa en él y acabe muriendo. Hay otra  novela con la que 'Relojes de hueso' guarda sorprendentes parecidos y esa no es otra que 'Revival' de Stephen King debido a la idea de ambos escritores de mostrar el camino que recorren las almas, aunque en el caso de Mitchell esta posee y alberga ciertas esperanzas mientras que en el de King resulta como poco desoladora. Tampoco debemos dejar de lado a Ballard y 'Rascacielos', la novela que Ed Brubeck cita en cierto momento para hablar acerca de la vuelta del hombre a la naturaleza mas salvaje parece adelantar aquello que el lector se acabará encontrando y la sombra de ‘La carretera’ ('The road') de Cormac McCarthy también hará su aparición en 'Relojes de hueso'.
David Mitchell es uno de los escritores mas interesantes de la literatura actual, aunque sus historias poseen elementos e ideas de otros autores como los citados Murakami o Serguéi Lukiánenko, Mitchell posee un universo propio y particular que hace de sus historias algo personal y lo aleja de autores como Alex Garland. No creo que 'Relojes de hueso' sea su mejor novela debido a que el capítulo  'An horologist's Labyrint, 2025' donde el autor se centra en la parte fantástica rompe con la parte dramática de la historia que este ha desarrollado de manera notable. En 'Relojes de hueso', Mitchell parece mas cómodo en el drama que en la parte fantástica. Personalmente me fue imposible dejar de leer 'Relojes de hueso', cuanto mas leía mas quería y a pesar de que conforme se acercaba el final este resultaba mas previsible, la novela de Mitchell me entretuvo bastante y solo deseo que 'Slade house' se edite en español para poder disfrutar de ella. Todos los personajes desarrollados por Mitchell poseen fuerza y consiguen que el lector se interese por ellos, lo que deriva en que no solo las diversas historias se sigan con interés si no que además queramos saber que ha sido de estos y eso hoy en día no es nada fácil de conseguir. Muy recomendable.


Lo mejor: 'Myrrh is mine, it's bitter perfume, 1991'
Lo peor: 'An horologist's Labyrint, 2025'