miércoles, 31 de agosto de 2016

ObuxoFest 2016. Palmarés

El miedo no es solo un fantasma que surge de la oscuridad, no es una llamada de teléfono que recibimos tras ver un extraño vídeo. El miedo no solo es entrar en una cabaña abandonada en medio del bosque y leer un antiguo libro encuadernado con piel humana. El miedo no solo es acampar en Crystal Lake o encerrarse en un centro comercial para escapar de los muertos vivientes. No, el miedo no solo es eso o mejor dicho, la esencia del verdadero terror se encuentra a nuestro alrededor, es real y perceptible, la sentimos día a día o se nos presenta como una metáfora de un futuro apocalíptico al que parece que estamos abocados. 
El jurado formado por Alfonso Pablo Urbano, ganador del premio Simón al mejor actor por su trabajo en ‘Los inconvenientes de nos ser Dios’ de Javier Macipe, Luis Merchan Donaire fundador de la compañía ‘Ciudad interior Teatro’, David Fernández director de Temas Distribuciones y un servidor hizo público durante la gala de clausura del Festival Internacional de cine de terror y extraño Obuxofest que se celebró el pasado 28 de agosto en Javierrelatre, el fallo que otorgaba el primer premio a ‘Uncanny Valley’ de Federico Heller y el segundo premio a ‘I said i would never talk about politics’ de Aitor Onederra, así como una mención especial a ‘Hostal Edén’de Gonzaga Manso, ‘Decorado’ de Alberto Vázquez y ‘They will all die in the space’ de Javier Chillón.
Tras hacerse público el fallo, las palabras consensuadas por el jurado y escritas por Luis Merchan fueron leídas por Alfonso Pablo para constatar el intento por parte del jurado por otorgar unos premios coherentes donde el miedo y el terror está y estará presente en nuestras vidas.

Primer Premio - 'Uncanny Valley' de Federico Heller

Inscrito inicialmente dentro del género conocido como falso documental, el cortometraje de Federico Heller nos presenta a un grupo de adictos a nueva droga: La realidad virtual. En base a una serie de entrevistas, el director nos muestra a este grupo de personas y su aislamiento de la sociedad así como la libertad que sienten en ese mundo ficticio donde todo ocurre mas rápido, pueden ser quién quieran y no han de rendir cuentas con la ley. A pesar de que para muchos la propuesta de Heller puede ser considerada como excesiva, solo hace falta que un sábado cualquiera, en un bar cualquiera observemos la ya mas que preocupante adición a los smartphones. No es la realidad virtual que Heller nos muestra en su cortometraje, pero si que es una realidad artificial que nos aleja a los unos de los otros. Heller da una magistral vuelta de tuerca a todas aquellas obsesiones que han sido plasmadas por directores como Daniel Hernández Torrado en 'La caja de Pandora' y Jonathan Mostow en 'Los sustitutos' ('The surrogates') o escritores como Orson Scott Card y James Dashner en su trilogía de la doctrina de la mortalidad. ‘Uncanney Valley’ es solo cuestión de tiempo.



Segundo Premio - 'I said i would never talk about politics' de Aitor Onederra
De impecable factura técnica y con una notable banda sonora compuesta por Xabat Lertxundi, el cortometraje escrito y dirigido por Aitor Onederra muestra un extraño restaurante donde se cocinan todas aquellas decisiones que nos afectan al común de los mortales. No hay nada en ‘I said i would never talk about politics’ dejado al azar, todo está cuidadosamente estudiado, desde el rol que cada personaje ocupa en dicho restaurante hasta los pequeños detalles que abundan en la historia que Onederra ha plasmado con maestría (Véase por ejemplo la escena en la que el rojo que fluye por la entrada como si de sangre se tratara se transforma en una alfombra del mismo color). Los más críticos podrán considerar que los cerca de dos minutos que duran los títulos de crédito iniciales juegan en contra del cortometraje pero tal es la fuerza de las imágenes y la metáfora de aquello que cuenta Onederra que hace de este un cortometraje de obligada visión.




sábado, 20 de agosto de 2016

Crítica/Analisis: Relojes de hueso - The bone clocks

Título: Relojes de Hueso - The bone Clocks
Publicado en España: Abril 2016
Editor: Literatura Random House
Género: Fantasía - Drama - Thriller
Páginas: 720
Autor: David Mitchell
Nota: 7
Sinopsis: Tras una pelea con su madre, Holly tomará la decisión de irse de casa para ir a vivir con su novio. Lo que se planteaba como una bonita historia de amor cambiará radicalmente cuando esta descubra que su novio la engaña, una anciana le pida un extraño favor y su hermano pequeño Jacko desaparezca sin dejar rastro.








Crítica:
A pesar de que en el año 2012 David Mitchell llevaba a sus espaldas nada mas y nada menos que 5 novelas ('Escritos Fantasmas', -‘Ghostwritten’-, 'Number9dream', 'El atlas de las nubes' –‘Cloud Atlas’-, 'El bosque del cisne negro' –‘Black Swan Green'- y 'Mil Otoños’ –‘The Thousand Autumns of Jacob de Zoet'-) así como varios cuentos cortos y ensayos, su nombre dejó de ser desconocido para muchos gracias a que los hermanos Wachoski y Tom Tykwer adaptaron su tercera novela a la pantalla grande. A pesar del gran material de partida, estos intentaron trascender forzando la relación entre las historias y los personajes haciendo de su cinta un pedante pastiche que hizo que muchos espectadores se cerraran en banda ante la propuesta de los directores (Por desgracia y tras la primera 'Matrix', el título de renovadores del cine de ciencia ficción que pareció recaer sobre sus espaldas llevó a los Wachoski a creérselo demasiado y sus siguientes películas 'Space Racer', 'El atlas de las nubes' y la reciente 'El destino de Júpiter' –‘Jupiter Ascending’- tenían un alto concepto de si mismas algo que obviamente jugaba en contra del resultado final de las películas)
Publicada en España el pasado abril, 'Relojes de hueso' es la sexta novela de Mitchell donde este vuelve a plasmar varias de sus obsesiones (Los diversos puntos de vista de los distintos protagonistas de la novela que acaban de una manera u otra relacionándose. Esta idea resulta mucho mas clara que en 'El atlas de las nubes' o en 'Escritos fantasmas' donde el escritor inglés estructura sus novelas alrededor de diversas historias cortas. A diferencia de estas dos, en 'Relojes de hueso' y aunque el lector pueda tener la sensación de estar ante una recopilación de pequeñas historias, la presencia de un personaje común a todas ellas, Holly Skyes, y la línea narrativa que sigue el escritor hace que estas formen parte de un todo, de una historia narrada a lo largo del tiempo y desde el punto de vista de los distintos protagonistas. Estas dos últimas ideas también están presentes en otras historias de Mitchell, el paso del tiempo ya se podía observar en 'El atlas de las nubes' y los distintos narradores en, por ejemplo' 'Mil Otoños), consiguiendo dejarnos una obra sólida en líneas generales y tremendamente interesante que posee el mismo fallo que 'Escritos fantasmas'...
... y ese no es otro que la falta de fuerza de la parte inicial de la novela. Parece inevitable que muchos lectores o críticos comparen a Mitchell con el eterno candidato al premio Nóbel Haruki Murakami debido a que la forma elegida por ambos para plasmar alguna de sus historias en papel así como por la relación entre los protagonistas de las mismas parece por momentos hermanarlos ('Tokio' segunda de las historias que forman parte de 'Escritos Fantasmas' recuerda claramente el tono de muchas de las historias del escritor japonés, no solamente por situar parte de la misma en una tienda de jazz lo que deriva en la gran cantidad de referencias musicales que aparecen en la historia si no también por la relación que se establece entre Satoru y Tomoyo, lo que hace imposible que el lector no tenga la misma sensación, no sienta la misma emoción que al leer 'Sobre el encuentro de una chica cien por cien perfecta una soleada mañana del mes de abril' que forma parte del recopilatorio 'El elefante desaparece' publicado en España por Tusquets editores) Tanto es así que la primera historia que forma parte de 'Escritos fantasmas' ('Okinawa') parece ficcionar los hechos reales que el japonés narró en su libro 'Underground' sobre los ataques con gas en el metro de Tokyo por parte de los fanáticos miembros de un culto religioso pero desde el punto de vista de la persona que llevó acabo tan cruel acto. Pero 'Okinawa'  a pesar de su interesante punto de partida no posee la fuerza necesaria como para captar la atención del lector y lo mismo que ocurre con la presentación de Holly Skyes al principio de 'Relojes de Hueso'. Las comparaciones entre Mitchell y Murakami no solo acaban aquí, no debemos dejar de lado que en 'Relojes de hueso' cuando un personaje recuerda a la protagonista, este rememora sus orejas ligeramente élficas lo que hace que muchos lectores recuerden la obsesión de Murakami por las orejas femeninas. En un momento de 'La caza del carnero salvaje' (‘The Wild sheep chase’) se hace referencia al trabajo de uno de los personajes como modelo de orejas para publicidad. Esta idea también llegó al cine de la mano de Jake Paltrow en 'Young ones' gracias al encuentro entre Jerome Holm (Kodi Smith-McPhee) y Anna (Liah O'Prey) que reflejaba de manera perfecta el poder seductor de las orejas femeninas que Murakami plasma en algunas de sus novelas. Tal es el parecido entre las novelas de estos dos autores que Mitchell parece hacer una referencia explicita a la historia que el escritor japonés desarrollo en su para mi mejor novela, 'La crónica del pájaro que da cuerda al mundo' (‘The bird-up chronicle’) cuando Crispin Hershey intenta explicar que de va su nuevo libro donde hay un hombre de negocios con jet lag, un hotel laberíntico, una vidente que oye voces... "Piensa en Solaris mezclada con Noam Chomsky a través de 'La chica del dragón tatuado'. Y añádele un toquecito de 'Twin Peaks'..."
El primer capítulo de la nueva novela de Mitchell ('A hot spell, 1984'. El año parece coincidir otra vez con Murakami) puede que consiga desubicar al lector. Su tono puede acercarlo a ciertas obras de Neil Gaiman y puede que muchos tengan como fue mi caso la sensación de que se van a encontrar ante una variación de 'Mirrormask'. La cinta dirigida en el 2005 por Dave Mckean y escrita Gaiman narraba las aventuras de una joven llamada Helena Campbell que cansada de la vida que lleva y tras un accidente que sufre su madre, se adentrará en un mundo de fantasía que le llevará a replantearse aquello que quiere y desea. (La cinta de McKean aun siendo una gran película no dejaba de ser una nueva vuelta de tuerca a aquello que Jim Henson contó en la notable 'Dentro del laberinto' –‘Labyrinth’-). Esta misma idea parece ser compartida por 'Relojes de hueso'. Tras la pelea con su madre y la fuga de Holly Skyes, los extraños encuentros que esta tendrá a lo largo de ese fin de semana, incluido el regalo de su hermano pequeño: El dibujo de un laberinto que esta ha de memorizar o los saltos a 'las movidas raras de Holly Skyes' parecen reforzar la sensación de que Mitchell va a volver a plantear el mismo tipo de historia.
Pero hay algo que romperá todas las ideas prefijadas del lector acerca de esta novela y de la forma elegida por Mitchell para presentar a su protagonista y eso no es otra cosa que la carga política que parece poseer esta primera historia y que se verá reforzada en diversos capítulos de la novela, algo que rompe con la idea de estar ante un nuevo 'Mirrormask' o ante una novela que inicialmente parece pensada para un público adolescente. El 'trabajador socialista' donde colaboran Ian y Heidi, dos de los personajes con los que se encuentra Holly durante su aventura sirve para hablar de la política de Margaret Thatcher, la situación de los mineros en Inglaterra durante los ochenta y la guerra de clases, para dejar paso en el siguiente capítulo 'Myrrh is mine, it's bitter perfume, 1991' a la perdida de valores que el fenómeno yuppie llevó asociado recalcando ciertas ideas sobre las que Mitchell parece querer volver, en este caso se dice que el problema de Irlanda del Norte se acabará cuando haya colegios mixtos. En 'The Wedding Bash, 2004', es la guerra de Irak y la manipulación de los medios de comunicación la que copa la crítica de la novela de Mitchell (En este capítulo se hace referencia explicita a 'Rascacielos' de J.G. Ballard llevada al cine recientemente por Ben Wheatley donde los residentes de un moderno edificio acaban volviendo a su estado mas primitivo) para acabar llegando en 'Sheep's Head, 2043' a una feroz crítica contra el fanatismo religioso, algo que ya hizo por ejemplo George A. Romero en su decepcionante 'Survival of the dead' y al sistema en el que vivimos culpable de la situación actual y el cual según se dice no se podía cambiar. Es a partir de este primer capítulo y la irrupción de personajes como Hugo Lamb, Ed Brubeck y Crispin Hershey cuando la novela acaba alzando el vuelo y consiguiendo captar la atención del lector haciendo que para este sea imposible abandonar la lectura antes del final del libro.
David Mitchell llena su novela de pasajes y personajes conocidos para un lector habitual de sus novelas. No solo la relación entre Crispin Hershey y Richard Cheeseman hará que este recuerde la de Dermont Hoggins y Felix Finch, ya que tanto Chesseman como Finch destrozaron las novelas de estos lo que hace que tanto Hershey como Hoggins sientan un profundo odio y rencor hacia ambos críticos, si no que además este podrá no solo descubrir las relaciones existentes entre los personajes de 'Relojes de Hueso' (Encuentros fortuitos entre ellos o relaciones mucho mas profundas y duraderas)  si no también podrá encontrar personajes de otras historias de Mitchell en esta novela, algo que ya hizo el escritor por ejemplo con Luisa Rey, ya que tanto en 'El atlas de las nubes' como en 'Escritos fantasmas' aparece dicho personaje que además trabaja en 'Spyglass' igual que Ed Brubeck en 'Relojes de Hueso'. Es 'Mil otoños' la novela que parece estar mas presente en 'Relojes de Hueso', no solo por el nombre del restaurante al que Brendan y Holly acuden a buscar a su madre si no también por que el nombre del doctor que atiende a Holly cuando es pequeña no es otro que Marinus sumado a las constantes referencias y guiños que Mitchell hace de su propia obra (Batavia, Zoet y sus partituras, Arie Grote, el magistrado Shiroyama y el malvado Enomoto)
Si los capítulos centrados en Hugo Lamb, Ed Brubeck y Crispin Hershey funcionan perfectamente a pesar de que el lector se ve incapaz de situar correctamente la parte fantástica dentro de la historia que Mitchell esta narrando (Aunque el escritor desarrolla la historia de las extrañas voces que Holly Skyes escuchaba de pequeña, los extraños encuentros de Hugo Lamb con cierta mujer de increíble belleza y estilo, o la extraña desaparición de uno de los personajes en el hotel en el que Brubeck se hospeda para asistir a una boda, es la parte dramática la que mas pesa en estas historias -Incluyendo también a la que tiene a Crispin Hershey como protagonista- quedando el tema fantástico relegado casi a un segundo plano), es en el quito capítulo de la novela 'An horologist's Labyrint, 2025' cuando Mitchell se centra exclusivamente en este tema y es aquí donde la novela baja en interés, no porque aquello que este nos cuenta no resulte atractivo o no tenga fuerza si no porque los parecidos con cierta saga de novelas, algún libro de Stephen King y alguna historia del propio Mitchell hace que esta parte no posea la originalidad necesaria y acabe dejando en el espectador la sensación de que esta es la pata que hace que la mesa no tenga la estabilidad deseada.
Por comparación con ciertas novelas es posible que el siguiente párrafo contenga ciertos SPOILERS, desde 'la soledad del perro guía' te recomendamos que si no quieres leerlos saltes al próximo párrafo. Mitchell no solo juega con personajes de 'Mil Otoños' si no que además el germen de 'Relojes de Hueso' parece extraído directamente del cuento 'Mongolia' que forma parte de 'Escritos Fantasmas'. Es en esta historia donde el lector podrá encontrar muchas de las respuestas que la historia de Mitchell plantea y desde aquí animamos a cualquier lector que haya disfrutado de 'Relojes de Hueso' a que lean la novela que supuso el debut literario del escritor y si no que al menos lea el capítulo 'Mongolia' complementándolo con 'La montaña Sagrada'. Es una lastima el enorme parecido existente entre los horologistas, los anacoretas y la importancia del crepúsculo con los guardianes del día, los guardianes de la noche y otra vez el crepúsculo  en la serie de novelas escritas por Serguéi Lukiánenko y donde dos de ellas fueron llevadas al cine en el 2004 y 2006 por Timur Bekmambetov. Tanto es así que Marinus parece una extensión de Antón Gorodetskiy y Holly Skyes una de Svetlana cambiando los encuentros de esta con Immaculée Constantin, la gente de la radio y su gran voltaje psicotérico por el vórtice que la segunda lleva encima y que va creciendo. En ambos casos la irrupción tanto de Marinus como de Antón servirán para que ambas no caigan en las manos del enemigo. Las comparaciones entre la novela de Mitchell y las de Lukiánenko no solo que quedan en este pequeño detalle, la idea y la presencia del crepúsculo, lugar donde tanto unos como otros pueden morir es común en estas historias, ya que si en 'Relojes de Hueso' los hologoristas que mueren dentro del crepúsculo no vuelven a la vida cuarenta y nueve días después, en las novelas de Lukiánenko, la energía que se necesita para entrar y salir del crepúsculo hace que si no se controla la persona quede atrapa en él y acabe muriendo. Hay otra  novela con la que 'Relojes de hueso' guarda sorprendentes parecidos y esa no es otra que 'Revival' de Stephen King debido a la idea de ambos escritores de mostrar el camino que recorren las almas, aunque en el caso de Mitchell esta posee y alberga ciertas esperanzas mientras que en el de King resulta como poco desoladora. Tampoco debemos dejar de lado a Ballard y 'Rascacielos', la novela que Ed Brubeck cita en cierto momento para hablar acerca de la vuelta del hombre a la naturaleza mas salvaje parece adelantar aquello que el lector se acabará encontrando y la sombra de ‘La carretera’ ('The road') de Cormac McCarthy también hará su aparición en 'Relojes de hueso'.
David Mitchell es uno de los escritores mas interesantes de la literatura actual, aunque sus historias poseen elementos e ideas de otros autores como los citados Murakami o Serguéi Lukiánenko, Mitchell posee un universo propio y particular que hace de sus historias algo personal y lo aleja de autores como Alex Garland. No creo que 'Relojes de hueso' sea su mejor novela debido a que el capítulo  'An horologist's Labyrint, 2025' donde el autor se centra en la parte fantástica rompe con la parte dramática de la historia que este ha desarrollado de manera notable. En 'Relojes de hueso', Mitchell parece mas cómodo en el drama que en la parte fantástica. Personalmente me fue imposible dejar de leer 'Relojes de hueso', cuanto mas leía mas quería y a pesar de que conforme se acercaba el final este resultaba mas previsible, la novela de Mitchell me entretuvo bastante y solo deseo que 'Slade house' se edite en español para poder disfrutar de ella. Todos los personajes desarrollados por Mitchell poseen fuerza y consiguen que el lector se interese por ellos, lo que deriva en que no solo las diversas historias se sigan con interés si no que además queramos saber que ha sido de estos y eso hoy en día no es nada fácil de conseguir. Muy recomendable.


Lo mejor: 'Myrrh is mine, it's bitter perfume, 1991'
Lo peor: 'An horologist's Labyrint, 2025'

sábado, 13 de agosto de 2016

Crítica: El Ministerio del Hierro - The Iron Ministry

Título: El Ministerio del Hierro - The Iron Ministry
Año: 2014
Género: Documental 
Duración: 82 min.
Director: J.P. Sniadecki
Guión: J.P. Sniadecki
Sonido: J.P. Sniadecki y Ernst Karel
Productor: J.P. Sniadecki y Joshua Neves
Nota: 7
Sinopsis: Rodada durante tres años, 'The Iron Ministry' muestra las  costumbres y contradicciones de un país como China usando los trenes para ello.








Crítica:
En 'El suplico del aroma de sándalo', el escritor chino Mo Yan volvía a desarrollar con toda la crudeza y sensibilidad propia del autor y como si de una ópera clásica se tratara, la lucha de Sun Bing contra los alemanes que estaban construyendo una vía férrea en la provincia de Shandong. La historia de Mo Yan (Premio nobel de literatura en el año 2012 y autor de otras grandes novelas como 'Sorgo Rojo' llevada al cine por Zhang Yimou en 1987, 'La república del vino' o  'La vida y la muerte me están desgastando' entre otras) como no podía ser menos y a través de sus personajes principales (Sun Meiniang, Xiaojia, Qian Ding, Zhao Jia y el subprefecto Qian) volvía a reflejar una época de una manera bastante crítica. De todas las novelas del autor chino que he leído puede que esta fuera la que en un principio me costó mas y necesité mas páginas de lo que estoy acostumbrado para situar a los personajes y habituarme al vocabulario (La edición española distribuida por Kailas cuenta con Blas Piñero Martínez como traductor y este nos deja alrededor de trescientas notas para poder acércanos mas a la obra de Mo Yan. Es de agradecer el esfuerzo de Piñero para que el lector tenga referencias sobre aquello de lo que el autor esta hablando pero la idea de mantener ciertas palabras en chino como gondie -suegro-, qindie -padre natural-, gandie -padre adoptivo-, etc, etc.. puede hacer que algún lector, como fue mi caso, lo encuentre un problema hasta habituarse a ellas y situar a los personajes y las relaciones existentes entre ellos)
Aunque la rebelión de Sun Bing contra los alemanes y el tren parecía quedar relegada a un segundo plano (La novela usa el recurso del flash-back para contarle al lector cuales han sido los motivos por los que Sung Bing ha sido capturado y va a ser sometido a la tortura conocida como 'El suplico del aroma del sándalo'), Mo Yan muestra el enfrentamiento cultural que la irrupción de dicha maquina causa en la provincia de Shangdong ('Ese ferrocarril pesa toneladas, está hecho de hierro, y no bebe ni come hierba, ¿Cómo puede ir tan rápido? Y no corre, ¡sino que vuela! ¿Y cómo puede hacerlo? ¡Pensad un poco!') de la misma manera J.P. Sniadecki utiliza el tren para ofrecernos distintas conversaciones, escenas y situaciones y así hablar de la sociedad china actual y de las diferencias que hay en ella. Los viajes, las personas, sus palabras y las imágenes son usadas por Sniadecki para que el espectador conozca de primera mano la realidad de la sociedad china o al menos una parte de ella.
Igual que sucedía con 'El aroma del suplicio del sándalo', 'The Iron Ministry' tiene un arranque árido que hace de esta una propuesta por momentos excesivamente hermética. Durante los cinco primeros minutos de película, el espectador verá distintos planos del interior del tren,  momentos más cercanos al cine experimental que a un documental realizado para el gran público. Sniadecki complementa estás imágenes con el sonido que este produce en funcionamiento, lo que hace imposible que el espectador no recuerde las palabras que Mo Yan escribió en su novela ('Ese dragón de hierro va a correr por las montañas y a remover la tierra en la que vivimos nosotros, pobres campesinos. Ese artilugio destruirá nuestras casas') y este tenga la sensación de estar dentro de las entrañas de tan terrible y legendario monstruo.
No es hasta casi los veinte minutos de metraje cuando el espectador empezará a escuchar las primeras palabras (Por momentos este podrá pensar que va a encontrarse ante una nueva 'The Tribe' de Myroslav Slaboshpytski por la ausencia de diálogos y voz en off pero esta sensación acabará por desaparecer. Son varias las conversaciones que hay en 'The Iron Ministry', todas ellas realmente interesantes -El problema de las distintas religiones y culturas en china, la reticencia de la gente por seguir trabajando en las fabricas debido a sus horarios y sus bajos sueldos, la imposibilidad de comprar una casa debido a los altos precios, el anhelo de buscar algo mejor fuera del país a pesar de que el arraigo de ciertos familiares suponen un handicap para ello o la necesidad de cambiar la imagen que los chinos tienen de su sistema ferroviario- pero Sniadecki deja fuera la voz en off o cualquier recurso que sirva para facilitar el trabajo del espectador para ver su documental. El director trata a este con respeto y con sus imágenes y la edición de estas hará que el espectador tenga claro lo que este quiere explicar, llegando a conseguir que la manera elegida para mostrar las contradicciones del pueblo chino resulte sumamente interesante) y estas puestas en la boca de un niño que se encuentra tumbado en una litera situada a lado de un pasillo lleno de gente hace que muchos espectadores recuerden la notable 'Snowpiercer' de Joon-ho Boo ('Este es un tren civilizado. Podrás escupir en la boca de otros pasajeros, lo que es bueno para la absorción de proteínas.... Este es un tren que ha estado operativo durante 30 años. Si descubres un pie sobre tu cabeza sabrás que has llegado a la última estación. El cielo) no solo por el hecho de estar ante un constante viaje en tren si no además por la diferencia existente entre los distintos vagones de los trenes que el director muestra. Sniadecki usa de manera notable los distintos vagones para resaltar las diferencias entre las distintas clases sociales.
El espectador no debe llevarse a engaño y este tiene que ser consciente de que aquello que Sniadecki ha mostrado durante esos veinte primeros minutos de metraje va a ser una constante durante todo el documental: Las imágenes van a primar por encima de las palabras y aunque estas están presentes se hacen esperar. Todos y cada uno de los diálogos o entrevistas que el director muestra en su documental resultan tremendamente interesantes pero como espectador me quedé con ganas de más, y el hecho de pensar que Sniadecki pasó tres años rodando material para este documental me lleva a pensar en todo aquello que se ha quedado en la sala de montaje. 'The Iron Ministry' es una obra sumamente interesante a la par que árida lo que podrá hacer que muchos espectadores se cierren en banda ante tan llamativa propuesta y que derive en que la vida comercial de esta obra resulte un tanto limitada. Con todo, el documental de Sniadecki es una de esas películas que merecen la pena ver y que desde 'La soledad del perro guía' recomendamos abiertamente.



Lo mejor: Sniadecki consigue que su película no solo capte nuestro interés si no que además nos seduzca. 
Lo peor: No dejamos de estar ante un documental un tanto árido y hermético.

domingo, 7 de agosto de 2016

Crítica: Deshielo - The Thaw

Título: Deshielo - The Thaw
Año: 2009
Género: Ciencia Ficción - Terror - Intriga
Duración: 90 min.
Director: Mark A. Lewis
Guión: Mark A. Lewis y Michael W. Lewis
Música: Michael Lenison
Interpretes: Martha MacIsaac, Aaron Ashmore, Kyle Schimd, Steph Song, Viv Leacock, Val Kilmer, Anne Marie DeLuise, John Callander, Lamech Kadloo, Alexandra Staseson, William B. Davis
Nota: 6
Sinopsis: Tras capturar un oso polar desnutrido, un grupo de científicos descubrirán que este se estaba alimentando del cuerpo de un mamut que el deshielo ha dejado a la vista. Pero el calentamiento global no solo libera al prehistórico animal si no también a un extraño y mortal parásito.



Crítica:
Hace unos días nos despertamos con la noticia de que un brote de Antrax había causado la muerte de un niño en Rusia y varias personas habían tenido que ser hospitalizadas. Los medios de comunicación en su afán por resultar mas efectistas que veraces adornaron la noticia como calificativos como ‘bacteria zombi’ o ‘reno zombi’ por el hecho de que el deshielo había dejado al descubierto un reno que parece que había permanecido congelado cientos de años (La cantidad de tiempo varia según se lea la noticia en un periódico o en otro) y que estaba infectado con ántrax (Parece ser que hace 75 años no se registraba ninguna infección por ántrax en esa zona). En pleno auge del género zombi que estamos viviendo, para muchos periodistas fue mas fácil pensar  en esta idea (A pesar de lo equivocada de la misma) que en una pequeña pero muy entretenida película dirigida hace ya siete años por Mark A. Lewis que guarda bastantes parecidos con el caso real ocurrido en Rusia: El deshielo causado por el calentamiento global deja a la vista el cuerpo de un animal infectado por un virus o un parásito que resulta mortal tanto para animales como para las personas. Obviamente la cinta de Lewis ficcionaba esta idea llevándola al extremo algo que se aleja de forma radical de los sucedido en Rusia.
La historia escrita por Mark A. Lewis y Michale W. Lewis no solo hace imposible que no nos acordemos de ella al leer lo que ha ocurrido en el norte de Rusia si no que también, y ya dentro de lo puramente cinematográfico, guarda cierto parecido con otras películas, alguna de ellas rodadas antes de la cinta de Lewis como es el caso de la mítica 'La Cosa' de John Carpenter y otras rodadas después de esta como la para muchos innecesaria precuela de la cinta Carpenter dirigida en el 2011 por Matthis Van Heijningen o la sorprendentemente entretenida 'The Bay' de Barry Levinson, cinta que de algún modo casi se podría considerar como una especie de segunda parte de 'The Thaw'.
Lewis, igual que hizo Carpenter, vuelve a mostrar a un grupo de personas aisladas en medio de un paraje inhóspito asediadas por una amenaza que les supera. Tanto en ‘The Thaw’ como en ‘La cosa’ (The Thing’), nos encontramos con un grupo de científicos que se topan con una terrible parásito (Considerémoslo como un extraterrestre o una especie de cucaracha prehistórica) que de llegar a lugares habitados podría acabar con la vida sobre la faz de la Tierra tal y como la conocemos actualmente (Esta idea esta presente en ambas películas, en el caso de la cinta de Lewis gracias a la escena de los títulos de crédito iniciales cuya composición parece extraída directamente del ‘Amanecer de los muertos’ -'Dawn of the dead'- de Zack Snyder y la manera elegida por este tanto para mostrar a ese portavoz del gobierno respondiendo a las preguntas de la prensa como algunas escenas utilizadas por este para los créditos iniciales. En el caso de ‘La cosa’ esta idea es mostrada gracias a una simulación en el ordenador donde se indica la velocidad de la propagación de la infección si esta llegara a las ciudades)
Los parecidos entre ambas películas no solo se quedan en esta idea, ya que tanto en 'The Thaw' como en 'La cosa' la amenaza que el hielo ha rebelado (Una nave alienígena que descubren los científicos noruegos o un mamut) llega a los protagonistas escondida dentro del cuerpo de un animal, en el caso de la cinta de Carpenter en un perro, en el de 'The Thaw' en un oso polar. Tanto Lewis como Carpenter muestran el proceso de infección de las personas que se encuentran en el centro de investigación y aunque en el caso de ‘The Thaw’ las señales de la infección resultan bastante claras (Otra vez parece que volvemos a encontrarnos con la moralina propia de este tipo de cine y el castigo a los personajes que practican sexo) ambos directores vuelven a mostrar las dudas que  tienen ciertos personajes ante quién puede estar infectado y quién no. Es necesario recalcar que la cinta de Lewis no juega con el misterio como lo hace Carpenter en ‘La cosa’, aquí el espectador sabe perfectamente quién y como ha sido infectado por tan extraño parásito pero el director intenta plasmar la psicosis entre los protagonistas y mostrar el germen de la duda. Esta idea pone al espectador en una posición de ventaja en contraposición con lo que ocurría en la película de Carpenter ya que en este caso el espectador tenía o podía creer que tenía la misma información que los protagonistas.
Tres estudiantes viajaran  junto con la hija de un afamado científico al centro de investigación que este posee para en un caso completar su formación y en el otro para limar asperezas con su padre gracias a que este accede a darle a ella todo el dinero de su difunta madre. No hemos de esperar grandes personajes ni elaborados perfiles psicológicos en los cuatro protagonistas de la película. Evelyn, hija del doctor Kruipen a la que da vida Martha MacIsaac ('La última casa a la izquierda' - 'Last house on the left' de Deni Iliadis o 'Dead Before Dawn 3D' de April Mulle) es el verdadero personaje fuerte de la película, una especie de Kate Lloyd (Mary Elizabeth Winstead) en 'La cosa (2011)'. Serán ellas las que se enfrenten a la amenaza cara a cara, directamente y sin rodeos, serán ellas las que mantengan la mente fría y piensen algo que parece que el resto de sus compañeros son incapaces de hacer. Pero mientras en la cinta de Van Heijningen esta resultaba del todo creíble, en 'The Thaw' esto no ocurre debido a que en esta película los guionistas consideran que por el simple hecho de ser esta hija de quién es hace que Evelyn sea poco menos que una eminente científica o algo parecido. Van Heijningen mostró, en el inicio de su película, una breve escena en la que no solo nos presentaba a la protagonista si no que además mostraba a que se dedicaba y lo valorada que era esta por parte de otros compañeros de profesión, mientras que Lewis se centra en el conflicto existente entre padre e hija llegando a creer que el hecho de que el personaje interpretado por Val Kilmer quiera mostrarle a su hija lo que ha descubierto es ya una justificación para la evolución de este personaje en la película y que al espectador le resulte creíble. Atom Galen (Aaron Ashmore. 'Regresión' de Alejandro Amenabar o la serie 'Almacén 13' -'Warehouse 13'-) tanto por las ideas que muestra al inicio de la película como por la relación que mantiene con su padre parece ser el germen de Izzy personaje interpretado por Ellen Page en la muy interesante aunque  irregular 'The East' de Zal Batmanglij. Resulta curioso como este personaje esta desarrollando en 'The Thaw' ya que inicialmente comulga con ideas ecoterroristas para acabar siendo un simple pagafantas.
Federico Fulce (Kyle Schimd) cuya apariencia física podrá recordar en algunas escenas a la de Joseph Gordon-Levitt en alguna de sus películas, parece una parodia en si mismo debido a la forma elegida por el director para mostrar la fobia que este tiene a los insectos (Algo que casi lo incapacitaría para el trabajo de campo en la profesión que ha elegido). A pesar del intento de Lewis para representar el conflicto con este personaje (Si 'La Cosa' de Carpenter no deja de ser un western situado en la Antártida, 'The Thaw' intenta jugar con ciertos elementos propios de este género. Sirva de ejemplo la escena en la que fuera de la cabaña, Federico apunta a los otros protagonistas con una escopeta) este acaba por resultar un tanto excesivo y puede acabar por saturar al espectador. Ling Cheng (Steph Song) es el único personaje femenino sin fuerza de la película (Al gran peso de Evelyn hay que sumar el de Jane interpretada por Anne Marie DeLuise) y su presencia no deja de ser simplemente la de justificar una escena de sexo en la película y mostrar al espectador la manera en la que el virus se contagia y se propaga.
Resulta agradable ver a Val Kilmer en una cinta tan interesante como esta y mas viendo los bandazos que ha dado su carrera últimamente (Ese mismo año también rodó la interesante 'Teniente Corrupto'  -'The Bad Lieutenant: Port of a Call - New Orleans' de Werner Herzog y dos años después la fallida pero apreciable e infravalorada 'Twixt' de Francis Ford Coppola) a pesar de que su nombre brilla por encima de el del resto de sus compañeros su presencia no deja ser meramente secundaria. Dos años después de 'The Thaw', Barry Levison rodó un muy interesante found footage titulado 'The Bay' que como se ha comentado anteriormente casi podría considerarse como una especie de segunda parte de 'The Thaw', como si Levison explorara que ocurriría si el parásito que el doctor Kruipen descubre y que se dedica a incubar huevos dentro de sus huéspedes llegara a un pueblecito de la costa americana. Tanto es así que una de las escenas iniciales de 'The Thaw' donde una joven es grabada mientras un amigo intenta extraerle uno de los parásitos de la frente podría formar parte de la cinta de Levison y a nadie le resultaría extraño. De la misma manera muchas de las escenas rodadas por Levison podrían haber sido utilizadas por Lewis para ese montaje inicial de su película y nadie notaria que se estaban usando escenas de otra cinta.
Lewis consigue rodar una pequeña película sin mas pretensiones que la de entretener al espectador que se ve con simpatía y se recuerda con cariño, tanto es así que el espectador le perdonará a esta sus licencias y sus escenas poco claras. Por momentos este podrá pensar que el director ha estado jugando con él y la inclusión de alguno de los personajes dentro de la historia resulta un tanto forzada a la par que increíble. 'The Thaw' no es una película que pasará a la historia del cine pero tampoco esa es su intención, su ajustada hora y media de duración resulta perfecta y su director hace avanzar a la película con ritmo haciendo que el espectador mantenga el interés de principio a fin. Muy recomendable.


Lo mejor: Lo entretenida que resulta la película.
Lo peor: Los personajes resultan demasiado esquemáticos. La necesidad de Lewis de volver a usar el Deus ex-machina.

lunes, 1 de agosto de 2016

Crítica: Equals

Título: Equals
Año: 2015
Género: Drama - Fantasía - Distopía 
Duración: 101 min.
Director: Drake Doremus
Guión: Drake Doremus y Nathan Parker
Música: Dustin O'Halloran y Sascha Ring
Interpretes: Nicholas Hoult, Kristen Stewart, Guy Pearce, David Selby, Jacki Weaver, Kai Lennox, Bel Powley, Kate Lyn Sheil, Tom Stokes, Toby Huss, Scott Lawrence
Nota: 6
Sinopsis: Los sentimientos han sido erradicados. Las personas son todas iguales. Una misteriosa enfermedad sin cura hace que las personas que la padecen vuelven a sentir, lo que hará que dos de ellas acaben enamorándose.





Crítica:
Aquellas personas que sufren el síndrome conocido como SOS y se saltan las normas establecidas bien podría considerarse que están, de algún modo, infringiendo el código 46 o alguna ley similar. La utópica sociedad en la que viven los protagonistas de ‘Equals’ posee también ciertas similitudes con la que Phillip Noyce mostró en 'The Giver' cinta destinada claramente a un público adolescente basada en la novela de Lois Lowry. La relación que se establece entre los dos protagonistas en medio de una sociedad deshumanizada por la ausencia total de sentimientos hace que muchos espectadores puedan acordarse de la notable 'Perfect Sense' de David Mackenzie aunque en este caso lo que ocurría era la progresiva perdida de los sentidos de las personas. Como viene siendo habitual últimamente, ciertas películas con puntos de partida realmente interesantes parecen tomar demasiados elementos de otras y mezclándolos con mayor o menor ingenio, presentarlos como si de algo nuevo se tratara. 
En pleno auge de cintas basadas en novelas y dirigidas a un público adolescente,  Phillip Noyce rodó en el año 2014 'The Giver' una distopía con una estética que parecía extraída directamente del 'Pleasantville' de Gary Ross y que posee ciertas similitudes con la cinta de Doremus. A pesar de que ambas historias acaban transitando caminos distintos (La película de Noyce se sabe destinada a cierto tipo de público e intenta subirse al carro de todas esas adaptaciones que con mayor o menor éxito han sido llevadas al cine, tanto es así que el momento de 'The giver' en la que a los protagonistas se les asignan sus futuros trabajos hace imposible que algún espectador no se acuerde de 'Divergente' -'Divergent'- de Neil Burger, mientras que ‘Equals’ tanto por su estética aséptica, como por su buscada frialdad y su ritmo lento parece destilar en ciertos momentos un tufillo pretencioso que parece acercarla a un público moderno y hipster) estas poseen ciertas y significativas similitudes: No solo en ambos casos estamos ante sociedades que por diversos motivos han tenido que empezar de cero dejando de lado todo aquello que nos hace humanos para conseguir una supuesta sociedad ideal e igualitaria (En un caso todo tipo de sentimientos, en el otro la posibilidad de mentir, el miedo, el odio, la envidia, etc.. etc…. En estas dos supuestas idílicas sociedades se elimina todo aquello que puede crear algún tipo de conflicto entre las personas y por lo tanto su humanidad) si no que además ciertas reglas impiden la correcta y natural relación entre las personas (Si en 'Equals' está prohibido que las personas tengan relaciones sexuales y los hijos son concebidos mediante el uso de la inseminación artificial, en el otro las estrictas normas impiden cualquier contacto físico entre ellas fuera de lo que se considera sus casas). Tampoco debemos dejar de lado necesidad de Nia y Silas en 'Equals' y de Jonas y Finoa en 'The Giver' por saltarse las reglas de tan estricta sociedad o el hecho de que en ambas películas los protagonistas tienen nombre pero no apellidos. Ideas que no hacen si no reforzar las similitudes entre ambas películas.
Pero hay una película con la que 'Equals' comparte bastantes mas similitudes, tantas que parece que Nathan Parker basándose en la idea original de Doremus ha cogido la historia que Frank Cottrell Boyce escribió y que Michael Winterbottom llevó a la pantalla grande en el 2003 con el título de 'Código 46' ('Code 46'). En ambos casos las historias están contadas desde el punto de vista del personaje masculino (Nicholas Hoult o Tim Robbins) centrándose en la atracción de estos por un misterioso y seductor personaje femenino (Kristen Stewart o Samantha Morton) usando como excusa una extraña enfermedad que hace que la gente vuelva a tener todo tipo de sentimientos o el mal funcionamiento del virus de la empatía que consume el personaje interpretado por Tim Robbins con la idea de averiguar quien ha falsificado ciertos documentos oficiales. Y si en un caso nos encontrábamos con la figura de la esfinge que todo lo controla, en el otro estamos ante ese 'Colectivo' parece funcionar casi de la misma manera. Tal es el parecido entre ambas películas que hay ciertos detalles que parecen haber sido extraídos directamente de una para ponerlos en la otra. Si en la cinta dirigida por Winterbottom nos encontrábamos con la escena en la que William Geld (Tim Robbins) perseguía a Maria Gonzáles (Samantha Morthon), en la de Doremus es Silas (Nicholas Hoult) el que parece hacer algo similar a Geld y aunque aquí no se establece una conversación en un tren, si que es en este mismo medio de transporte donde este personaje al igual que Geld deja claro (Por si había alguna duda) la irresistible atracción que siente por Nia (O por María según sea el caso). Si algo llamó la atención en la cinta de Winterbottom fue la manera en la que este usaba el lenguaje mezclando palabras de diversos idiomas. Aunque Doremus se aleja de esta idea, resulta llamativo que el lenguaje vuelva a estar presente en esta película, ya que es Silas quien en su trabajo dibuja aquello que Nia ha descrito. Si en un caso este servia para mostrar una cierta globalización, en el otro el lenguaje y las palabras son usadas por Silas para acercarse a Nia.
Los paralelismos entre ambas cintas no acaban aquí. En el siguiente párrafo vamos a profundizar en esta idea lo que lleva implícitos ciertos SPOILERS. Por favor, si no deseas leerlos te recomendamos encarecidamente que saltes al siguiente párrafo. Es realmente llamativa la similitud existente entre ambas historias, tanto en lo que al desarrollo de los personajes principales se refiere como en la idea de usar un embarazo como justificación para llevar a ambas historias a su desenlace.  Volvamos otra vez a la idea de que en ambas cintas son los personajes masculinos los que se sienten atraídos por los femeninos y son estos los que fuerzan ese encuentro. Si bien es cierto que Maria Gonzales (Samantha Morthon) se muestra inicialmente mas receptiva que Nia (Kristen Stewart), estas serán las personas que acabaran sufriendo finalmente por la relación. Si, es cierto que tras la desaparición tanto de Maria como de Nia debido al embarazo que sufren ambas y que es una clara violación de las reglas establecidas, William y Silos se lanzan a la desesperada para dar con el paradero de estas pero serán estos quien tras ciertas drásticas decisiones acabaran de alguna manera alejándose de ellas, asilando sus sentimientos. Tal es el parecido entre ambas cintas que llegados a este punto los espectadores tendrán la sensación de que, en este caso cambiando el sexo del personaje, aquello que le sucede a Silas será prácticamente similar a lo que le ocurre a Maria con el virus con el que ha sido infectada para rechazar a William. En ambos casos los recuerdos persisten, en ambos casos sigue existiendo la necesidad de estar juntos pero los elementos externos a la pareja los acabará distanciando.
En el año 2011, David Mackenzie director de la notable 'Starred up', se puso detrás de las cámaras para plasmar en imágenes un guión escrito por Kim Fupz Aakeson en el que se narraba la historia de amor de dos personas en medio de una epidemia global que iba dejando a las personas sin sentidos. Puede que al lector le llame la atención que hable aquí de 'Perfect Sense' cinta protagonizada por Ewan Mcgregor y Eva Green pero creo que esta posee ciertas similitudes con 'Equals', no solo porque ambas enfermedades tienen el mismo acrónimo. 'SOS' (‘Severe olfactory syndrome’ en el caso de la cinta de Mackenzie y ‘Switched on syndrome’ en el caso de la de Doremus) si no y muy especialmente porque nos encontramos otra vez ante dos protagonistas cuyos sentimientos parecen haber sido extirpados. Si en 'Equals', Silas y Nia viven en una sociedad que ha conseguido erradicar todo tipo de sentimientos, en 'Perfect Sense' dos hechos traumáticos (La incapacidad de Susan para tener hijos y la forma de actuar de Michael con su ex-novia cuando esta mas lo necesitaba) parecen marcar su incapacidad para relacionarse con el otro sexo y tener una pareja estable (La escena en la que el personaje interpretador por Ewan Mcgregor echa de su casa a la chica con la que acaba de acostarse porque este es incapaz de dormir con alguien en la misma casa deja clara esta idea). En ambos casos la falta de sentimientos en la que viven los protagonistas o la imparable perdida de sentidos que van sufriendo estos, hará que sus caminos se encuentren y en cierta medida se complementen. Es claro que en ‘Equals’ es la enfermedad la que acerca a los protagonistas, mientras que esta los aleja en ‘Perfect Sense’ (Ver la escena en la que Michel pierde su capacidad auditiva) pero es esta misma enfermedad la que vuelve a acercarlos. Tanto Doremus, como Winterbottom o Mckenzie consiguen que las escenas en las que sus dos protagonistas están solos tengan la suficiente fuerza como para ser creíbles. Si en ‘Equals’ vemos a Silos y Nia en el apartamento de este (Y aquí está uno de los grandes fallos de la cinta. En una sociedad tan controlada resulta extraño que nadie la vea a ella entrar y salir todos los días del apartamento de Silos, algo que juega en contra de la verosilimitud de la película), si en ‘Código 46’ nos encontramos con la escena en la que Maria a pesar de que su cuerpo rechaza a William su mente lo desea, en ‘Perfect Sense’ y acompañados de una soberbia canción ‘No voice was raised’ de Castanets. Mckenzie consigue plasmar con una natural increíble ese momento en el que toda pareja se abre a la otra sin considerar las consecuencias de sus palabras. 
Es apreciable el intento de Kristen Stewart por alejarse de la saga de 'Crepúsculo' ('Twilight') que le lanzó a definitivamente al estrellato escogiendo cierto tipo de películas poco comerciales y arriesgadas ('Camp X-Ray' de Peter Sattler, 'Clouds of Sils Maria' de Oliver Assayas o 'Anesthesia' de Tim Blake Nelson entre otras) pero es una lastima que Doremus en su faceta de director no le haya dicho a esta que la falta de sentimientos no ha de mostrarse con una casi constante cara de asco. Mientras su compañero de reparto resulta mas centrado y capaz de mostrar toda una gama de sentimientos y de la carencia de estos sin problema, ella falla en algunos momentos a la hora de reflejar la falta de estos. Bien acompañados por un Guy Pearce cuya presencia va ganando peso conforme avanza la película y por una Jackie Weaver cuyo papel acabará haciendo que recordemos a la mítica 'Cuando el destino nos alcance' ('Soylent Green') de Richard Fleischer, 'Equals' nos deja la sensación de que Doremus ha contado con grandes actores a los que en algunos momentos no ha sabido aprovecharlos correctamente.
'Equals' es una cinta de ritmo pausado lo que puede hacer que un espectador impaciente no consiga conectar con ella. 'La película de Doremus se muestra aséptica tanto en lo que a sentimientos se refiere (Al menos al inicio de la misma) como en su estética. Aunque su intención es buena, la forma elegida por Doremus para plasmar la historia de Nathan Parker en imágenes hace que esta parezca destinada a un público tirando a moderno y hipster lo que también puede hacer ciertos espectadores se muestren excesivamente críticos con la propuesta del director. A pesar de todas las fuentes de las que parece nutrirse esta película (A las ya comentadas habría que sumar 'The lobster' de Yorgos Lanthimos por la manera en la que los personajes reaccionan al suicidio de una persona y que nos remite directamente a la mujer sin corazón que interpreta Angeliki Papoulia en la cinta de Lanthimos o incluso 'Lost in translation' porque no dejamos de estar ante dos personajes solitarios que se encuentran y por el hecho de que tanto Doremus como Sofia Coppola muestran a sus personajes ante un gran ventanal por donde se observa la ciudad para acrecentar la sensación de soledad que estos sufren) 'Equals' es una muy interesante distopía que se ve bien y se disfruta. Y si a Alex Garland le permitimos que coja ideas de otras películas, ¿Por que no hacer lo mismo con Doremus y Parker?


Lo mejor: El interesante punto de partida. La estética y los cuidados planos escogidos por Doremus para contar la historia de Parker
Lo peor: Su aparente frialdad puede acabar traspasando la pantalla. Stewart confunde la indiferencia con la cara de asco.