martes, 2 de mayo de 2017

Crítica: Rings

Título: Rings
Año: 2017
Género: Terror
Duración: 102 min. 
Director: F. Javier Gutierréz
Guión: David Loucka, Jacob Estes, Akiva Goldsman
Música: Matthew Margeson
Interpretes: Matilda Lutz, Alex Roe, Johnny Galecki, Vicent D'Onofrio, Aimee Teegarden, Bonnie Morgan, Chuck David Willis, Patrick R. Walker, Zach Roerig, Laura Wiggins, Lizzie Brocheré
Nota: 3
Sinopsis: Para salvar a su novio, una joven verá voluntariamente el famoso vídeo pero todo se complicará cuando esta descubra que en el hay un mensaje oculto. La maldición de Samara continúa.



Crítica:
Si la pobre Samara no sufrió lo suficiente en el fondo del pozo, ahora llega esta película para continuar con su suplicio. No me extraña que tenga ganas de venganza. Yo las tendría.
Cuidado con los mercadillos. Cuidado con lo que compráis en ellos. Si Frank Cotton encontró en Marruecos una pequeña caja que al manipularla abría las puertas del infierno y dejaba entrar en este mundo a los Cenobitas, Gabriel da con un viejo reproductor de cintas vhs que perteneció a un joven que murió en un accidente de avión. Pero sobre todo, no robéis nunca nada, ahí está como ejemplo de lo que os podría pasar la escena inicial de la muy entretenida 'Arrastrame al inferno' ('Drag me to hell') de Sam Raimi. En esos lugares donde podemos encontrar grandes gangas, también pueden ser el origen de nuestras pesadillas. No estaría demás que a la entrada de los mercadillos hubiera un cartel que nos avisara de la terrible amenaza que se puede cernir sobre nosotros. ‘Entrad libremente y dejar parte de la felicidad que traéis...'
Köji Suzuki escribió en 1991 la novela ‘Ringu’ (Editada en España por el Grupo Editorial Random House Mondadori S.L) que fue llevada a la pantalla grande ocho años después por su compatriota Hideo Nakata con notable éxito y que como en el caso de la cinta ‘Déjame entrar’ (‘Lat den ratte komma in’) de Thomas Alfredson dejaba fuera de la película las partes mas flojas de la novela. La cinta protagonizada por Nanako Matsuhima e Hiroyuki Sanada, conoció un año mas tarde su secuela dirigida por el propio Nakata (Ambas películas se proyectaron en la trigésimo segunda edición del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. La primera parte conocida como ‘The Ring’ –‘El Círulo’- se alzó con los premios a la mejor película y los mejores efectos visuales). Como no podía ser de otra manera, la aplastante maquinaria de la industria americana puso el ojo en las cintas de Nakata y en el año 2002 llegó su remake dirigió por el ecléctico Gore Verbinski cuya carrera por desgracia parece haber acabado marcada por la saga de piratas del Caribe, y que consiguió dejarnos una mas que digna película pero que aún manteniéndose en líneas generales bastante fiel a la cinta que tomaba como base relegó al mas oscuro de los ostracismos a la sutilidad con la que Nakata había rodado su película sustituyéndola por un exceso de explicaciones innecesarias que jugaba en contra de la magia de la historia de Suzuki.
Tres años después y tras adaptar a la pantalla grande ‘Dark Water’, otra novela de Suziki que también conoció su remake americano esta vez de la mano del brasileño Walter Salles (‘Diarios de motocicleta’), el propio Hideo Nakata fue el encargado de dirigir la segunda parte de la cinta protagonizada por Naomi Wattas. A pesar de que para muchos espectadores la elección de Nakata era un motivo para pensar que esta iba a ser una gran película, el resultado final fue francamente decepcionante. La aventura americana de Nakata compuesta por esta cinta y ‘Chatroom’ no estuvo a la altura de lo esperado y a pesar de que este sigue dirigiendo, sus películas no son esperadas con el furor de antaño. Takasi Shimizu es otro ejemplo de un director japonés con una carrera cuando menos interesante en su país pero que no acabó funcionando en el mercado americano. Al flojo remake de la película que le lanzó a la fama, 'Ju-on', hay que sumar la desastrosa 'Flight 7500'.
El cine asiático ha marcado para bien y para mal a la mayoría de películas de terror recientes. Películas como ‘Mamá’ de Andrés Muschietti, ‘Nunca apagues la luz’ (‘Lights out’) de David F. Sandberg, ‘Friend request’ de Simon Verhoeven, remakes como ‘Presencias extrañas’ (‘The uninvited’. Original de Jee-woon Kim) de The Guard Brothers, ‘The eye’ (Original de The Pang Brothers) de David Moreau y Xavier Palud, ‘Reflejos’ (‘Mirrors’. Original de Sung-ho Kim) de Alexandre Aja son algunos de estos ejemplos. En algunos casos se han tomado las historias para adaptarlas a los gustos occidentales (O lo que los productores creen que es lo que le gusta al espectador), en otros se han cogido elementos propios de estas películas, especialmente en lo que a estética se refiere para introducirlos como propios y en los casos mas descarados como 'homenajes'.
Ahora, cuando la mayoría de los espectadores se había olvidado de Samara (Solo algunos de los espectadores mas frikis se acuerdan de ella al ver como el jugador del Real Zaragoza, Samarás, se arrastra por los campos de fútbol los pocos minutos que juega) llega esta innecesaria tercera parte (A la segunda ya se le podía calificar de la misma manera) de la mano del español F. Javier Gutiérrez director de la interesante ‘Tres días’. Son muchas las películas protagonizadas por jóvenes descerebrados que se enfrentan a algo sobrenatural y más poderoso que ellos. Puede que la reciente ‘Friend Request’ de Simon Verhoeven sea uno de los mas claros ejemplos pero tampoco debemos dejar de lado a la sorprendentemente entretenida ‘Tell me how i die’ de D.J. Viola película que comparte con la de Gutiérrez ciertas ideas entre ellas las de mostrar a un grupo de protagonistas que se someten a un extraño experimento. Las escenas de los jóvenes reunidos en esa sala de la universidad es otro claro ejemplo que hace que sea imposible no pensar en la cinta de Viola.
‘Rings’ posee una gran escena inicial, un prometedor arranque y eso es todo. Aunque al espectador le cueste creerlo, tres personas se han encargado del guión de esta película: David Loucka (‘La casa al final de la calle’ –‘House at the end of the street’-), Jacob Estes (‘The Details’) y Akiva Goldsman (‘Una mente maravillosa’ –‘A beautiful mind’-) que acaba por ser un resumen de lo peor que podemos encontrar en este tipo de historias y que además coge ideas y elementos de otro tipo de películas sin el menor pudor. Jóvenes descerebrados incapaces de darse cuenta de que una chica con un barrigón descomunal está embarazada hasta que no cuenta 34 marcas en la pared, el equivalente a 8 meses y medio…, típica investigación relacionada con aquello que está sucediendo (Esto es desde mi punto de vista, lo mas decepcionante de este tipo de historias: Tras una impactante escena inicial, los protagonistas se verán envueltos en una investigación para ayudar al alma torturada que les acecha. Por desgracia estas partes se mueven siempre por los mismos caminos, explotando todos los tópicos posibles, haciendo que en muchos, si no en la mayoría de los casos, la resolución resulte francamente decepcionante), melenas que salen de la boca de alguno de los protagonistas, moscas volando por doquier y que atraviesan cristales…
En el siguiente párrafo por comparación se pueden establecer ciertos SPOILERS por lo que si no quieres leerlos te recomendamos que saltes al siguiente.

…la presencia de una gran estrella que da cierta entidad a la película (Por ejemplo, en el caso de la cintad de Verbinski era Brian Cox, en el de la de Gutiérrez, Vincent D’Onofrio, actor que parece que le ha cogido el gusto a esto de aparecer brevemente en películas de terror, algo que ya hizo en la notable ‘Sinister’ de Scott Derrickson)  y un guión que toma demasiados elementos de otras películas. Si resultaba imposible no pensar en ‘El resplandor’ (‘The Shinning’) al ver ‘Tell me how i die’, ocurre lo mismo con ‘No respires’ (‘Don’t Breath) de Fede Álvarez (Otra vez volvemos a encontrarnos con otro invidente que parece ser familia de Daredevil) o ‘Chained’ de Jennifer Lynch y protagonizada por un gran Vincent D’Onofrio al que el joven Eamon Farell le roba todo el protagonismo. Los pilares básicos de los personajes interpretados por el actor tanto en la cinta de Lynch como en la de Gutiérrez son prácticamente calcados. FIN SPOILERS
Hay varios problemas en ‘Rings’. El primero de ellos es la falta de fuerza de la historia, una realización plana e impersonal y una forma de montar ciertas escenas que juega en contra del clímax de estas. El segundo de ellos, es lo realmente aburrido que resulta el conjunto. ‘Rings’ parece una película prefabricada para intentar devolver a Samara a lo mas alto del cine de terror, a relanzar una saga que porque realmente los guionistas tuvieran una buena historia, una de esas historias que necesitan ser contadas en imágenes. A pesar de que la idea de buscar un pobre incauto al que pasar la maldición ya fue mostrada en las anteriores cintas de la saga, fue David Robert Mitchell en su notable 'It follows', el director que mejor explotó este hecho. La sentencia de muerte no llegaba vía cinta de vídeo sino mediante relaciones sexuales. La maldición como enfermedad venérea y el 'sacrificio' por amor fueron mostradas por Robert Mitchell con gran maestría. El pausado ritmo de la película, la soberbia banda sonora y sobre todo, la manera en la que este sacó provecho al espíritu que acechaba a la protagonista hace que esta 'Rings' resulte todavía mas innecesaria, absurda y aburrida. No hay nada en la cinta de Gutierréz que resulte digno de mención, nada que distinga a esta película de otras igual de mediocres, nada que sea digno de alabanza. Por desgracia, el debut americano de Gutierréz deja en el espectador un muy mal sabor de boca, esperemos que esta 'Rings' considerada por muchos como una de las peores películas del año, sea solo un pequeño tropiezo. La venganza de Samara ha vuelto con fuerza. Ahora no tienes que ver un extraño vídeo para morir siete días después. No. Su venganza es todavía mas cruel. Su venganza es 'Rings'.



Lo mejor: Lo siento, nada.
Lo peor: Que un prometedor director español debute en Hollywood con una película como esta.

Aquí dejo a Julia, que sigue pensando si 34 rayas en una pared, es decir ocho meses y medio es motivo suficiente para decir que una mujer está embarazada o si con ver su gran barriga ya podía haber caído en ese pequeño detalle.